martes, 28 de octubre de 2008

La repentina ciudadanía "latente" en jóvenes que lideraban

El concepto de la ciudadanía "latente"

En las entradas anteriores reflexionamos a partir de la conocida frase "Más scouts, mejores ciudadanos" y que Baden-Powell subtituló su libro "Escultismo para muchachos" como un manual para la instrucción en buena ciudadanía.

Les propongo entrelazar esa idea con la reflexión del pasado 13/10 sobre los jóvenes que, a veces, son apáticos o no tienen interés en participar en proyectos en la comunidad cercana junto a otras ONG.

Hoy quería proponerles la reflexión sobre la "ciudadanía latente".

La ciudadanía latente existe cuando los jóvenes no han encontrado una causa que les motive, pero aún así conservan una disposición favorable a la participación.

La ciudadanía latente también se expresa cuando el joven ha participado activamente en el pasado (a lo mejor, en la rama anterior) y ve ya realizado o definitivamente frustrado el objetivo de ese ejercicio puntual de la ciudadanía. 

Entonces, vuelve a un estado de latencia (actitud comentada por muchos educadores scouts que ven el pase de rama como un cambio que "retrae" a quienes movilizaban a sus pares en la rama anterior). 

Un dirigente amigo los llamaba "los ilustres del rincón", porque quedaban a un margen como espectadores en las Asambleas, cuando meses antes eran los que impulsaban la vida de la rama previa.

Esta desmovilización no es tan grave, ya que habiendo ejercido la ciudadanía en un contexto previo, estos jóvenes pueden volver a motivarse cuando la causa y las condiciones lo induzcan.

El problema surge cuando pasa mucho tiempo antes de que vuelva a aparecer un contexto motivante que los haga salir de esa "ciudadanía latente".

Si este lapso se mide en años, las capacidades, hábitos y motivaciones ciudadanos se atrofian. 

Si no emerge nuevamente, la ciudadanía latente difícilmente nacerá en la etapa adulta cuando termine su etapa como beneficiario y elija seguir en el Movimiento Scout como educador o encare otros proyectos en su vida.

Y lo mismo puede pasar con el resto de las cuestiones de su vida cotidiana.
De aquí es tan importante que, como propuesta educativa, incentivemos cotidianamente a los niños, niñas y jóvenes a participar en forma activa y responsable en la vida social de nuestra comunidad cercana, acompañándolos y alentándolos.

Si el Grupo Scout por temor a las "amenazas del afuera" se encierra en el caparazón protector de sus cuatro paredes, poco a poco, irá transformándose de un actor social en un mero espectador de lo que sucede y, en consecuencia, la misma actitud asumirán los jóvenes que se acercan al Movimiento Scout atraídos por su mensaje de dejar el mundo un poco mejor de cómo lo encontramos.

Y entonces, ¿qué podemos hacer en nuestro Grupo o Distrito para despertar a los que están "latentes"?

Les dejo la inquietud para que lo conversen, mate de por medio, en un tiempito que se tomen con su Equipo.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao
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