domingo, 31 de julio de 2011

El Movimiento Scout propone un esquema progresivo por etapas


En la semana previa decíamos que el momento en el cual el joven formula su Promesa Scout es independiente de las etapas de progresión.
En cada rama del Movimiento Scout la progresión personal consiste de varias etapas, generalmente cada etapa no dura más de un año y la cantidad de etapas depende del rango de edad de la rama.
Cada etapa propone conocimientos, habilidades y actitudes orientados a varios objetivos educativos generales en todas las áreas de crecimiento.
Las actividades basadas en los intereses de los jóvenes ofrecen diferentes formas en las que cada uno puede progresar hacia dichos objetivos. Como hemos visto, el joven personaliza cada uno de los objetivos con ayuda del dirigente adulto.
Un ejemplo podría ser un objetivo educativo general relacionado a desarrollar la habilidad de asumir responsabilidades y hacer una contribución concreta para la vida de grupo.
De la variedad de roles que pueden desempeñarse para que el pequeño grupo funcione eficazmente, podría haber responsabilidades relacionadas con aprender a encargarse del presupuesto de su patrulla o con asumir la responsabilidad de ser un jefe de equipo. Con la ayuda del dirigente adulto, cada joven identifica sus áreas de interés, los niveles de responsabilidad y el compromiso de tiempo que requieren.
Después de un tiempo previamente acordado, cada joven puede asumir una responsabilidad mayor qué involucre nuevas habilidades, por ejemplo el ayudar a alguien más a aprender dicho rol. Así el joven podrá probar un papel diferente que involucre nuevas habilidades y tipos de responsabilidad.
En este ejemplo, el conocimiento, habilidades y actitudes forman un todo relacionado con el desarrollo del joven como persona y también como miembro activo de su comunidad - en este caso, su patrulla de la Unidad Scout.
La cantidad y tipo de responsabilidad crecen gradualmente a medida que el joven madura. El ayudar a alguien más en el grupo a "aprender los nudos" requiere habilidades de dirección - como paciencia, una actitud alentadora, etc. Al mismo tiempo, ayuda a los miembros más experimentados a comprender el progreso hecho desde que él empezó a "aprender los nudos", y también que "el mayor alienta al menor".
El contacto estimula relaciones constructivas y así un grupo consolidado. La autonomía del grupo crece en la medida que cada joven se vuelve más autónomo, responsable, solidario y comprometido.
Lo que un joven obtiene del Movimiento Scout no es algo abstracto - siempre está relacionado con el contribuir a enriquecer su vida cotidiana. En cada etapa de progresión, se relacionan las maneras en las que los jóvenes obtienen las habilidades, conocimientos y actitudes en las varias áreas de crecimiento con lo que se necesita para vivir plenamente el Movimiento Scout. Por ejemplo, para un joven que ingresa al Movimiento Scout, el aprender a armar su mochila y recordar lo que va a necesitar es algo útil.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

viernes, 22 de julio de 2011

La formulación de la Promesa es independiente de una etapa de progresión

La formulación de la Promesa es independiente de una etapa de progresión
En cada rama del Movimiento Scout la progresión personal consiste de varias etapas.

Independientemente de ellas, el momento en el cual el joven formula su compromiso voluntario con el Movimiento Scout se expresa con la promesa Scout.
En dicho compromiso el joven promete hacer cuanto de él dependa, para cumplir sus deberes para con Dios, la patria, con los demás y consigo mismo, ayudar al prójimo y vivir la Ley Scout.

El momento de formular la Promesa no es una prueba que se deba pasar.
Simplemente, para poder hacer un compromiso verdaderamente voluntario, el joven debió tener la oportunidad previa de vivir la propuesta del Movimiento Scout en acción, querer compartir las tareas de su pequeño grupo, entender la Ley Scout y cómo se traduce en "reglas del juego" para su vida y, finalmente, conversar con su dirigente sobre las metas que se propone lograr.

Si bien muchos animan a los jóvenes a "probar" el Movimiento Scout, en toda edad debe depender de cada uno la decisión de unirse al movimiento y de hacer su compromiso personal con el estilo de vida de los Scouts.
Esto implica que también cada uno tiene derecho a decidir cuándo salir o tomarse un tiempo.
Esta convicción se apoya en la idea de que cada joven solamente progresará si la motivación para hacerlo viene de su interior.

La adhesión voluntaria es la base para que la motivación interna a ser artesano del propio desarrollo crezca y se mantenga viva. Pero también lo es la pertenencia a un pequeño grupo donde el joven comparte junto a otros pares y emprenden cosas en conjunto, valorando al otro y sintiendo que su ayuda es necesaria.
Crear una atmósfera mutuamente estimulante en este aspecto es el desafío principal de todo dirigente scout.

Que su pequeño grupo interpele a cada joven si "hizo todo lo posible en cuanto de él dependía" es el eje de la progresión personal. No hay ninguna prueba competitiva, ni tampoco ninguna clasificación jerárquica que haga un ranking de quién mejoró o empeoró.
Como fijó Baden-Powell hace más de 100 años la única competición es con uno mismo.

Esto, por un lado reduce el miedo a la comparación y el fracaso.
Pero principalmente estimula relaciones más profundas y auténticas ya que no debieran existir trasfondos de tensión creados por la competición.

Cuando el pequeño grupo se consolida su dinámica misma fomentará actitudes como la tolerancia, la solidaridad, la responsabilidad y el compromiso hacia el grupo y proporcionará autoestima y apoyo emocional.
Además, en el óptimo de madurez grupal, cuando se establecen relaciones fuertes entre los jóvenes, surgen más oportunidades para cada persona de progresar.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

Más material sobre el Programa de Jóvenes en el Movimiento Scout:

sábado, 16 de julio de 2011

Saber sintonizar el ritmo personal de aprendizaje de cada joven

Hemos visto previamente que los Objetivos educativos del Movimiento Scout se llevan a la práctica a través de actividades.
Esas actividades son seleccionadas, ejecutadas y evaluadas por los mismos jóvenes a través de procesos democráticos basados en sus centros de interés.
En su vida cotidiana los jóvenes sufren una intensa presión por parte del sistema escolar para asegurarse que alcancen un nivel básico de conocimientos o de habilidades profesionales que se suponen útiles para el futuro mercado laboral.
Asimismo, los ritmos personales de aprendizaje no son tenidos en cuenta debido al plazo que fijan las fechas de exámenes y, mientras, aprobar un examen puede sentirse como un logro, dependiendo de cómo le va a sus compañeros y cuántos obtienen calificaciones mejor o peor que él.
Esta situación agobiante algunos jóvenes la sobrellevan, algunos se esfuerzan mucho y otros caen en un círculo vicioso donde la falta de motivación interna y el miedo al fracaso se imponen, aumentando las oportunidades de sentir que no se logró nada.
Paradójicamente, la reacción de muchos padres a los bajos logros escolares es, a menudo, limitar las actividades fuera de casa creyendo sinceramente que así el joven tendrá más tiempo para las tareas de la escuela.
El Movimiento Scout propone algo diferente: seguir sus intereses, descubrir sus talentos y, principalmente, valorar los pequeños logros en una atmósfera no competitiva.
Está de más aclarar que el Movimiento Scout no se dedica específicamente a los jóvenes con dificultades en la escuela. Simplemente propone a los jóvenes una manera de ensanchar sus horizontes, desarrollarse en formas que la escuela raramente ofrece y tener una oportunidad - cada uno en su medida - de destacarse a través del logro de sus propios intereses y objetivos.

Siempre listo, rodrigo
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Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 9 de julio de 2011

El logro de objetivos se evalúa al observar las actividades y dialogar con el joven, no como un acto de control o una prueba

Comentamos previamente que el diálogo entre el joven y su dirigente en un clima de confianza estimula a cada uno a asumir personalmente sus objetivos adaptando los Objetivos Educativos del Movimiento Scout a su realidad y posibilidades.

Este diálogo no apunta solamente a adaptar los objetivos, sino a favorecer progresivamente el análisis que cada joven hace de sus metas con la vista puesta en la construcción a largo plazo de su proyecto de vida.

Ahora bien, los objetivos se logran a través de lo que los jóvenes hacen: las actividades educativas.

Para que las actividades sean educativas deben ser D.U.R.A.S.: Desafiantes, Útiles, Recompensantes, Atractivas y Seguras.

Para evaluar el logro de los objetivos educativos a través de las actividades debemos cultivar la observación, saber qué mirar, y hacerlo en períodos largos de tiempo, no en una actividad puntual.

Ya hemos señalado que el logro de los objetivos se evalúa a través del diálogo permanente que el joven y el adulto establecen, y no como un acto de control o una prueba a rendir.

El establecer este espacio de diálogo como hábito en la sección, permite evaluar, al final de cada ciclo de programa, el logro de los objetivos educativos en cada joven.

Es importante tener presente que no debe ser un control que el adulto hace sobre el joven respecto de las conductas que éste debiera lograr, sino como una construcción entre ambos -en que se ponen en común las observaciones del adulto y las experiencias del joven- para llegar a un consenso que establece los objetivos logrados y aquellos en los que todavía se debe seguir trabajando.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 2 de julio de 2011

Los objetivos son una propuesta que debe ser dialogada con cada joven, no impuesta

Los objetivos educativos del Movimiento Scout no le llegan directamente a los jóvenes, sino que se los presentan en un lenguaje apropiado para ellos.
Al comenzar en cada rama, durante el período introductorio, le son presentados a cada joven a través de un diálogo con su dirigente. Como resultado de este diálogo se acuerda la etapa de progresión en la cual el joven comenzará su progresión personal en la sección.
Para llegar a este consenso acerca de los objetivos que se pueden considerar logrados es muy importante la observación de las conductas de cada joven y el diálogo acerca de las experiencias que ha obtenido de las actividades.
El diálogo permanente entre el joven y el dirigente, junto con crear el espacio de confianza necesario, debe estimular a cada uno a asumir personalmente los objetivos que se plantea, ya sea aceptando los propuestos en su Cartilla, Bitácora o Agenda personal o adaptándolos a su realidad y posibilidades, sin por ello modificar el fondo que los inspira.
Naturalmente, dada la edad de los jóvenes que integran la sección, la adaptación crece a medida que crece el nivel de autonomía y responsabilidad que adquieren en su vida.
No obstante, el diálogo no sólo debe permitir que los jóvenes adapten los objetivos que se les presentan, sino que debe progresivamente favorecer este proceso, y en consecuencia el análisis que ellos hacen de sus metas.
El crear este hábito a lo largo del tiempo, facilitará cuando sea más grande, la construcción de su proyecto de vida.
La semana próxima nos enfocaremos en el logro de estos objetivos educativos a través de las actividades.

Siempre listo, rodrigo
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Rodrigo Gonzalez Cao