sábado, 27 de agosto de 2011

El diseño de la sección en el Movimiento Scout

El diseño de la programación Anual de la sección es una función de los dirigentes que los adultos generalmente descuidamos.
Tal vez porque las funciones de diseño son como el “backstage” de la vida de la sección, es decir, están detrás de la escena y son poco visibles.
El diseño lleva tiempo, no se hace a las apuradas y es algo que se hace para el futuro, no para hoy o mañana.
Por eso, así como la forma en que hoy funciona una sección es resultado de decisiones y tareas que se ejecutaron en el pasado, el diseño que hoy se haga demostrará sus beneficios en el mediano plazo.
En consecuencia, la primera función del equipo de dirigentes es diseñar la programación anual de la sección y ésta es una tarea permanente.
Para diseñar bien:
  • Hay que comprender el Método Scout en su totalidad;
  • Hay que saber leer la realidad del entorno para adaptar correctamente las ideas a lo posible y a lo necesario;
  • Y hay que conocer a quienes forman parte de la sección para integrar bien los componentes del método.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 20 de agosto de 2011

La intervención pedagógica del adulto en el Movimiento Scout

El adulto en el Movimiento Scout presenta a los jóvenes actividades que complementan las que ellos han seleccionado democráticamente.
Estas actividades no se agregan por capricho, tienen un sentido, un rumbo. Ese rumbo surge de un plan que se acuerda anualmente en el Consejo de Grupo.
Es imposible hacer una enumeración que agote todas las opciones porque la realidad presenta desafíos que cambian constantemente.
Solamente podemos sugerirte algunos ejemplos que te ayuden a comprender esta tarea del equipo de dirigentes:
  • ¿La sección es nueva o pequeña? En una sección pequeña, que se está armando luego de muchas incorporaciones o pases de rama o recién creada, no es prioritario invertir demasiado tiempo en que funcionen sus componentes, porque se irán consolidando a medida que la sección crece. Pero sí es importante que desde un principio funcione bien el sistema de patrullas, creando una “cultura” que respete la autonomía de los pequeños grupos.
  • ¿La sección es antigua y numerosa? En las secciones grandes es fácil caer en la tentación de funcionar como una “gran patrulla”. Si es así, el sistema de patrullas deberá ser re-instalado progresivamente, porque de si lo queremos hacer de golpe se puede producir un “shock” que amenace su estabilidad. Debemos ser autocríticos y mirar nuestra realidad con honestidad.
  • Adaptar las expectativas a las condiciones reales y concretas (sociales, económicas y culturales) en que actúa el Grupo Scout. No es posible para una sección que funciona en una escuela pública de una población marginal de una ciudad pobre, pretender disponer de locales de patrulla desde el día mismo de su comienzo, no obstante que el local de patrulla sea un elemento esencial de la identidad de la patrulla. Habrá que “diseñar” la forma en que se conquista ese espacio, construir confianzas con la comunidad y, mientras tanto, idear alternativas de transición.
  • Percibir las situaciones sutiles que vinculan unas cosas con otras. Por ejemplo, una vez, los dirigentes de una sección de una parroquia católica reclamaban por la falta de apoyo que recibían del párroco, pero nunca repararon en que muchas de sus excursiones habían sido programadas justamente los días en que esa comunidad celebraba festividades religiosas importantes (como por ejemplo: la pascua o las fiestas patronales).
  • Tener en cuenta las necesidades y poner en marcha estrategias adecuadas (no irnos por las ramas). Sería difícil implementar el sistema de patrullas en un grupo homogéneo de un ambiente social competitivo (por ejemplo: un colegio privado de clase alta de un suburbio rico), si los Guías de Patrullas o Jefes de Equipo, demasiado influidos por ese ambiente de competencia, están ansiosos de resultados y no se toman el tiempo necesario para que su patrulla pueda convertirse en una comunidad de aprendizaje.
  • Definir procesos de aprendizaje de los Guías de Patrulla o Jefes de Equipo, adaptados a su realidad, que les permitan enfrentar y resolver situaciones críticas por ellos mismos. De lo contrario, los dirigentes crearán desde un principio una relación dependiente, en que los adultos hacen las tareas de los jóvenes o “les sacan las papas del fuego” ante la primer pequeña dificultad que surge.
  • Los libros, manuales y cursos no sustituyen la tarea pedagógica del adulto, solamente apoyan con contenidos generales necesarios, pero dichos manuales y cursos no conocen las necesidades particulares de los Guías de Patrulla o Jefes de Equipo de una sección determinada.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

viernes, 12 de agosto de 2011

La construcción del proyecto de vida en el Movimiento Scout

No podemos olvidar que uno de los objetivos de la construcción del proyecto de vida es la integración de todos los aspectos de la personalidad del joven (espiritual, social, afectivo, carácter, físico). Para ello el joven progresivamente trabaja en armonizar los diferentes aspectos de su vida.
El Movimiento Scout privilegia la dimensión humana de la vocación y cree que cada joven tiene una misión en su vida.
A su vez, esta conciencia de sabernos valiosos y reconocer valiosos a los otros, va madurando progresivamente en los pequeños grupos (patrullas, equipos) y se va adquiriendo en un ambiente que la favorece.
La Ley Scout invita a encarnar la dimensión vocacional de la vocación a la vida, que es la primera y fundamental llamada. Vivir con la conciencia de saber quién soy y para qué sirvo. Esto desemboca en una cultura vocacional, donde la pregunta por la vida y su sentido surge casi espontánea y dónde la respuesta se impone como una necesidad a resolver.
La vocación no se adecua necesariamente a las cualidades, no es una fotocopia exacta de lo que uno sabe hacer, no se elige solamente en función de las propias dotes y cualidades ni de un test de aptitud. En otras palabras, si el joven elige como ideal de vida algo inferior, aunque sea mínimamente, a su posibilidades, o algo fácilmente asequible a sus medios, o algo simplemente acorde con sus capacidades y su medida, no se construirá a sí mismo ni su futuro, sino que estará condenado al aburrimiento del sinsentido, peligrosa y frecuente antesala de la desesperación.
He aquí algunas intervenciones para alcanzar tal objetivo:
- un ambiente educativo, en el que se viven los valores scouts, con una presencia cercana y significativa de educadores que viven con alegría la propia vida como vocación, con pluralidad de propuestas que ayudan al joven a vivir una cultura vocacional de don y de servicio.
- Una visión vocacional de la vida, que ayude a cada joven a descubrir los propios recursos y a hacerlos fructificar al servicio de los demás, a descubrir el sentido positivo del estudio y del trabajo, a madurar las motivaciones para elegir estudios o trabajo;
- La promoción de proyectos de servicio, en los que los jóvenes vivan una experiencia positiva de formación, de acompañamiento personal, de compartir y de comprometerse por los demás;
- Propuestas de espiritualidad y de servicio solidario hacia los más necesitados, que ayuden a madurar las actitudes vocacionales básicas: la gratuidad y la solidaridad.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

viernes, 5 de agosto de 2011

El llamado vocacional personal

Hace rato venimos reflexionando en qué consiste el concepto “programas atractivos basados en actividades variadas centradas en los intereses de los jóvenes”.

Todo lo que hemos desarrollado sobre objetivos educativos y progresión personal tiene como fin la construcción del proyecto de vida del joven, tarea que en la vamos aportando pequeños "granitos de arena" en cada edad y en cada rama y no solamente en la etapa rover.

La construcción del proyecto de vida y la definición de la identidad de cada joven se apoya en algo muy difícil en estos tiempos: la identidad vocacional.

Es nuestra convicción que esta identidad, la vocacional, condiciona todo el resto de las identidades, la sexual, la política, la religiosa, etc.

En el Movimiento Scout la identidad vocacional, entre otros espacios, se trabaja preferencialmente (aunque no exclusivamente) desde la propuesta de las Especialidades.

De nuestra visitas territoriales hemos comprobado que el trabajo de Especialidad es algo que está muy descuidado en algunos grupos de nuestra asociación y, que no es valorado como parte del “programa atractivo basado en actividades variadas centradas en los intereses de los jóvenes”.

Para que exista en el joven un interés por el llamado vocacional personal es necesario venir haciendo desde mucho tiempo antes y en forma progresiva un llamado general.

Ese llamado general, comienza al formular la Promesa Scout, y, leyendo más allá del texto frío de la Ley Scout es una convocatoria a ser "ciudadanos activos", cultivando aquellos valores que caracterizan al ser humano en cuanto tal.

En este punto ya nos hemos referido previamente al concepto original de Baden-Powell sobre "ciudadanía activa" en sus primeros escritos y cómo luego las posteriores traducciones y los "libros complementarios" de los años siguientes fueron torciendo esa orientación hacia una "ciudadanía pasiva", "menos peligrosa" que convirtió a los scouts en el imaginario social en meros espectadores de la vida político-social y, en el mejor de los casos, en "jóvenes buenitos" que ayudan a las ancianas a cruzar la calle o ayudan en los actos cívicos y religiosos de la comunidad barrial.

Nada es casual, nuestra sociedad ha vivido tensiones en los últimos 70 años tironeos donde se alertaba del peligro de que los jóvenes caigan en el fascismo, o en el otro extremo, en el comunismo.

Como consecuencia de dichas tensiones, las asociaciones scouts "esterilizaron" la ciudadanía activa y sus consecuencias para proteger a los jóvenes.

Retomar el concepto de "más scout para ser mejores ciudadanos" debiera ser releído en nuestros Grupos Scouts como el llamado a los niños, niñas y jóvenes para que desde pequeños salgan afuera de las cuatro paredes del cubil de Manada o el rincón de patrulla y empiecen a conocer las realidades de quienes nos rodean, no como una visita didáctica de alguien que mira del otro lado del vidrio, sino con la actitud de empezar, paso a paso, a involucrarse en llevar a quienes no tienen acceso a los mismos derechos que nosotros, el favor a alguien de cada día y la buena acción.

Si logramos que ese "salir afuera", conocer y, en consecuencia actuar se vuelva algo natural en las actividades, las posteriores Empresas de los Caminantes y los Proyectos de los Rovers tendrán mucho más impacto social en nuestra comunidad cercana, pero principalmente, estaremos sembrando en los niños, niñas y jóvenes la "semilla" del involucramiento en construir un mundo mejor de manera concreta a través del llamado vocacional personal de cada uno.

Sin dudas es importante sembrar la idea de que "el Scout es amigo de todos y hermano de todo otro Scout", pero lo que postulamos desde la Ley y la Promesa luego debe sostenerse durante todo su recorrido por las diferentes ramas y grupos de edad en cada una de las actividades que realizamos.

Y este punto también es importante marcar el rol protagónico que deben asumir los niños, niñas y jóvenes en la propuesta y selección de actividades y su posterior organización y evaluación, con el acompañamiento atento de los voluntarios adultos y siempre según su capacidad y edad.

Cuando al final de la etapa rover fracasamos en nuestras experiencias vocacionales con los jóvenes, algunas veces se debe a que queremos que abracen valores propios de una vocación específica, cuando aún no han desarrollado las cualidades y actitudes inherentes al ser hombre o ser mujer.

La semana próxima seguimos reflexionando juntos sobre los pasos hacia la definición del proyecto de vida como leitmotiv de la etapa rover.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao