jueves, 25 de junio de 2015

NUESTRO ESTILO DE EVALUACIÓN HABLA DE NUESTRO ESTILO DE ANIMACIÓN TERRITORIAL

En el posteo anterior señalamos que la evaluación es un instrumento adecuado para construir diagnóstico y orientar acciones futuras de la gestión territorial más allá del Programa de Jóvenes.


Por lo tanto, el estilo de evaluación que adoptemos estará directamente relacionado con nuestro estilo de animación territorial.

A partir de lo que hemos venido expresando, el estilo por el cual optamos es un estilo democrático.

Optar por un estilo de evaluación democrático significa que tanto los métodos aplicados como la información generada en elproceso de evaluación deben ser abiertos y conocidos, pero además susceptibles de ser discutidos yre-elaborados mediante acuerdos entre el animador territorial y los acotes del territorio.

Un estilo abierto es aquel que busca aclarar, develar y explicitar losfundamentos de todas aquellas decisiones que deben tomarse en el territorio que animamos.

Pero si bien marcamos que una evaluación amplia trasciende el Programa de Jóvenes y alcanza a toda la gestión territorial, si la llevamos adelante en forma consensuada con los actores territoriales lograremos acrecentar el compromisocon la calidad del programa y con el mejoramiento de nuestras prácticaseducativas, a la vez que promoveremos una mayor autonomíainstitucional apoyada en una culturaevaluativa que tenga una mirada más crítica y reflexiva.


Siempre listo, rodrigo


Rodrigo González Cao

Más material sobre el Programa de Jóvenes en el Movimiento Scout:

viernes, 19 de junio de 2015

LA EVALUACIÓN ES TAMBIÉN UNA HERRAMIENTA DE GESTIÓN DEL TERRITORIO

Hemos mencionado que, en el ámbito de la Animación Territorial del Programa de Jóvenes, entendemos a la evaluación como una herramienta para comprender y diagnosticar la situación del programa educativo en un “territorio”.


Pero la evaluación es también un instrumento adecuado para construir diagnóstico y orientar acciones futuras de la gestión territorial más allá del Programa de Jóvenes.

Desde este punto de vista la evaluación es un medio para mejorar la calidad del programa de jóvenes, pero también una valiosa herramienta para detectar los nudos problemáticos de la gestión territorial y, a partir de dicha identificación, actuar sobre ellos para resolverlos.

Esa evaluación para el cambio y mejoramiento del programa educativo solamente podrá concretarse si cada Grupo Scout, cada unidad, cada distrito realiza una evaluación permanente de sus prácticas educativas y, así dejar de ser un "objeto evaluado" para pasar a ser copartícipes del proceso de actualización necesario para que el Programa de Jóvenes sea cada vez más relevante.

Reglas de juego de la evaluación
  • Debe estar orientada a la acción: evaluamos procedimientos, organizaciones, eventos, actuaciones, no personas.
  • Tiene como objetivo comprender qué está pasando en un territorio (Grupo Scout, unidad, distrito…), no para sancionar, sino para mejorar lo que se hace.
  • Compromete a todas las personas involucradas en el proceso de evaluación (no es una situación de examen, en las que hay un profesor que conoce las respuesta correctas y un alumno que debe demostrar cuanto sabe).
  • Siempre tiene un aspecto auto evaluativo (igual que en la auto-evaluación de progresión personal de los jóvenes). Es importante que todos aquellos que participan del proceso evaluativo tengan la oportunidad de reflexionar sobre sus acciones, a los efectos de comprender aspectos tales como: ¿por qué hace lo que está haciendo? ¿Para qué lo hace? ¿Qué sentido tiene?
  • La modalidad de evaluación constituye parte del contrato entre el animador territorial y los dirigentes del territorio, en este contrato se deben explicitar aspectos como el carácter de la evaluación, su frecuencia, contenidos y consecuencias.
  • Aquel que va a ser evaluado debe conocer a priori lo que se espera de su producción, así como los criterios de medición y/o conceptualización (escala cuanti o cualitativa) que se aplicarán a la misma. Por ello cada evaluación exige una consigna explícita previa.

Siempre listo, rodrigo

Rodrigo González Cao

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viernes, 12 de junio de 2015

LA EVALUACIÓN EN LA ANIMACIÓN TERRITORIAL DEL PROGRAMA DE JÓVENES (II)

A pesar de que en el posteo anterior comentamos que la palabra evaluación genera resistencias, si nos ponemos a pensar la evaluación no es algo ajeno a nuestra experiencia cotidiana en el Movimiento Scout. 


Desde la tierna infancia nuestros Lobatos y Lobeznas aprenden a través del juego democrático a evaluar las actividades, así en cada una de las ramas, los jóvenes evalúan junto a los educadores sus avances en la progresión personal, los organismos de co-gobierno evalúan los proyectos y los educadores evaluamos la marcha de nuestra asociación scout en las asambleas anuales.

Es cierto que estamos hablando de diferentes tipos de evaluación, pero todas tienen en común el ejercicio de preguntarnos sobre algo y reflexionar sobre ello.

En el ámbito de la Animación Territorial del Programa de Jóvenes, entendemos la evaluación como un dispositivo que se utiliza para comprender y diagnosticar la situación del programa educativo en un “territorio”.

Vale decir que cuando evaluamos lo hacemos con la intención de comprender aquello que se evalúa y las circunstancias que lo rodean y condicionan.

Visto de esta forma la evaluación es un valioso dispositivo de aprendizaje, un procedimiento para obtener información y construir un saber acerca de los “territorios”.

Como hemos señalado la evaluación tiene por finalidad identificar nudos problemáticos, deficiencias y logros, con la intención de planificar estrategias de superación de los problemas o de consolidación de los logros.

Es un intento sistemático de dar respuesta a una serie de preguntas tales como:
  • ¿Qué problemas tenemos?
  • ¿Cómo los podemos resolver?
  • ¿Qué deseamos lograr?
  • Qué logros obtuvimos?
  • ¿Cómo mantener los logros que obtuvimos?
  • ¿Cómo no repetir errores, fracasos o equivocaciones?
  • ¿Cuál es el impacto de las acciones que estamos realizando? 
Siempre listo, rodrigo


Rodrigo González Cao

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jueves, 4 de junio de 2015

LA EVALUACIÓN EN LA ANIMACIÓN TERRITORIAL DEL PROGRAMA DE JÓVENES (I)

A menudo escuchamos noticias sobre las pruebas PISA y la calidad de la educación. 
Esa continua repetición sobre la importancia de la calidad nos ha convencido de introducir elementos de evaluación en las cuestiones educativas.
Así como se ha ido generando consenso acerca de la necesidad de la evaluación, aún encontramos, al menos, tres obstáculos al aplicar la evaluación en el Scoutismo: 
  • La Misión del Movimiento Scout tiene una complejidad que vuelve difícil encontrar parámetros para evaluarla,
  • No tenemos un camino hecho en evaluación global lo que complica definir un sistema de evaluación útil para todos,
  • Las referencias a evaluaciones están acotadas a controles individuales y descontextualizados.
Por otra parte,  si bien, desde la visión pedagógica del Movimiento Scout, consideramos a la evaluación como un mecanismo de aprendizaje que nos permite obtener información del territorio para asistir a los actores territoriales en su mejora, en general, la palabra evaluación genera resistencias. 
Para vencer esas resistencias debemos explicar a los actores del territorio que animamos que la evaluación busca identificar nudos problemáticos para planificar estrategias de superación de esos problemas y consolidar los logros.
En tal sentido, es importante no usar la evaluación como una "cacería de brujas" para señalar responsables individuales de dichos problemas.
Para ser exitosos la evaluación debe basarse en:
  • Compartir saberes, enfoques metodológicos y modelos de desempeño de los actores que determinen estrategias de evaluación de la propuesta,
  • Concebir a la evaluación como una instancia de aprendizaje, previendo los espacios y tiempos para la reflexión y recuperación de la experiencia,
  • Entender a la evaluación como un proceso, un camino con etapas y no solamente un resultado,
  • Explicitar a los actores territoriales la modalidad de evaluación, su frecuencia y consecuencias,
  • Definir claramente aquello que será evaluado.

En síntesis, en la Animación Territorial del Programa de Jóvenes entendemos a la evaluación territorial como un proceso de recolección de información y el análisis necesario para construir un saber acerca del territorio, diseñar estrategias y tomar decisiones.

Siempre listo, rodrigo


Rodrigo González Cao

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