domingo, 15 de marzo de 2009

El Scout es puro y lleva una vida sana

El décimo de los artículos de la Ley Scout transmite dos convicciones de B-P: por un lado llevar una vida y cuidar el propio cuerpo para ser una persona de provecho y no convertirse en una carga para otros y, por el otro lado, ser puro e irradiar pureza.
Vamos a bucear un poco en estas dos ideas.
En sus consejos sobre formación del carácter B-P recomienda el autocontrol y la serenidad para llevar una vida sana.
Por ejemplo, al final del capítulo II “Cuerpo” del libro “Aventura hacia la edad viril” Baden-Powell aconseja a los jóvenes sobre el autocontrol:

“Si cedes a la tentación atentas contra tu salud y evitas el desarrollarte plenamente para llegar a ser todo un hombre. Serías un tonto si te dejaras vencer cuando sabes cuál es el peligro.”
Por otra parte, el capítulo “Mantener la serenidad” del libro “Rema tu propia canoa” termina con este poema que parodia a uno escrito por el premio Nobel de Literatura Rudyard Kipling:
“Si puedes congelarte sin señal de temor, y ves rinocerontes galopar alrededor,//
enfrentarte a elefantes cuyas trompas y orejas, pondrían casi a todos a temblar como ovejas,//
si mantienes la calma y puedes reír, cuando algún busca-bullas te quiere herir,//
si mantienes tu ley en las buenas y malas, cuando otros te tientan con caminos de faltas,//
si puedes estar firme si corren los demás, serás más que scout, serás un hombre en verdad!”
Quiero destacar que el concepto de "ser puro" es mucho más amplio que la mayoria de los mensajes que he escuchado en Fuegos de la Ley y veladas de reflexión previas a la Promesa Scout.

Baden-Powell describe en sus libros que las actitudes personales que atentan contra la pureza son: pereza, ociosidad, mundanería, falta de limpieza personal y compañías inadecuadas.
Esto nos lleva a pensar que una persona pura es aquella que es trabajadora, valoradora de lo trascendente, prolija y busca amistades provechosas. A pesar de tener casi 100 años de antigüedad los consejos de vida de “Roverismo hacia el éxito”, “Rema tu propia canoa” y “Aventura hacia la edad viril” pueden ser transpolados a la vida actual, salvando algunas distancias.
No considero que sea casual que este precepto cierre el decálogo de valores de la Ley Scout.
Cada vez me convenzo más que está allí para reafirmar los anteriores a modo de "broche de oro".
Les dejo esta idea para conversarla con sus Consejos de Grupo y Equipos Distritales:
  • Cuando traicionamos conscientemente alguno de los anteriores artículos de la Ley Scout, ¿no nos sentimos impuros o incomódos?,
  • ¿No sentimos como si nos hubiéramos embarrado en campamento y se nos hubiera secado encima el barro endurecido?
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao


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