miércoles, 18 de julio de 2018

Dilucidando algunos malentendidos sobre la Ley y la Promesa Scout

Pasando en limpio algunos conceptos que venimos trabajando sobre la Ley y la Promesa la primera cuestión que es necesario reiterar es que dichos textos han ido evolucionando a través de la centenaria vida del Movimiento Scout. 
En tal sentido si bien sostienen un decálogo inspirador de valores universales a partir del cual se estructura el optimismo pedagógico del Movimiento Scout, su redacción se adapta a cada tiempo, a cada asociación scout, a cada país y, principalmente a las necesidades e intereses de los jóvenes y de la sociedad en cada momento, en cada época y contexto.
Sin embargo, lo que ha permanecido incólume es su sentido educativo y ético.
Desde el punto de vista educativo remarcamos que la Ley y la Promesa son el eje alrededor del cual giran los elementos del Método Scout.
Desde el punto de vista ético, hoy en día hablar de una regla, de un “Código de Honor” o de una “Ley” puede parecerle, a algunos, algo pasado de moda. Para algunos, la única ley que cuenta es la de su propia expresión espontánea y personal. El Movimiento Scout considera que el juego scout se juega con reglas, no todo da lo mismo y no comparte el relativismo valórico en su propuesta.
En el otro extremo, visiones más estructuradas, conciben la Ley como un corsé, un conjunto de obligaciones estrictas que los niños deben cumplir bajo amenaza de un castigo, sanción o exclusión del grupo. Una utopía hipócrita de “niños modelo” de conducta perfecta donde la Ley puede usarse para excluir a aquel que “saca los pies del plato”.
Ninguno de estos extremos culturales preparan a los jóvenes para adoptar la Ley Scout como un código de vida y a la Promesa como un compromiso voluntario de hacer lo mejor que pueda para dar lo mejor de sí.
En su libro “Guía para el Jefe de Tropa” Baden-Powell nos dice:
“El muchacho no está gobernado por el NO HACER, pero sí por el HACER. La Ley Scout está desarrollada como una guía para sus acciones en lugar de una represión para sus fallas.”
En estos escritos, Baden-Powell frecuentemente denunciaba el peligro natural de reglas que prohíben o reprimen. No podemos comprender bien el sentido de la Ley y la Promesa Scout si ignoramos este aspecto esencial del pensamiento de nuestro Fundador. El Movimiento Scout no impone ni reprime: invita al joven a hacer un compromiso personal con su desarrollo personal.
En otra publicación que escribió en Headquarters’ Gazette en Octubre de 1913 Baden-Powell explicó que los métodos de formación son dos:

  • por educación: esto es “mostrándole a sí mismo” y dándole la oportunidad y la ambición de aprender de sí mismo, o
  • por instrucción: esto es imprimiendo conocimientos en el muchacho.

Lamentablemente el segundo método aún hoy es frecuentemente la regla. Sin embargo, la opción preferida del Movimiento Scout debiera ser la primera.
¡Esto no podría estar más claro! La Ley es una apelación positiva a ser mejor y a auto-desarrollarse y la Promesa es la respuesta del joven a esta apelación.
En el posteo próximo analizaremos cómo el participar de un juego con reglas no es imponer prohibiciones.

Siempre listo, rodrigo 

Rodrigo González Cao 

Link nota original, 2 de mayo de 2009: http://scouts2012.blogspot.com/2009/05/malentendidos-sobre-la-ley-y-la-promesa.html

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domingo, 15 de julio de 2018

Viviendo la Promesa en el Grupo Scout

Quienes animamos el Programa de Jóvenes y asumimos el compromiso de ser educadores scout debemos comprender que la manera de explicar la promesa a los jóvenes es muy importante. 
No sirve aprender de memoria los 10 artículos de la Ley Scout y el texto de la Promesa.
Debemos explicarles qué significa formular su promesa:

  • que ellos están dando su palabra y asumiendo el compromiso libremente y cuando ellos consideran que están listos para dar ese paso (no en una fecha impuesta por el calendario de tradiciones del Grupo Scout),
  • que ellos están dando su palabra para dar lo mejor de sí para hacer todo lo posible en cuanto de ellos dependa.

Si bien el momento en que se formula la Promesa Scout debe presentarse como un paso importante en la “vida scout” de cada joven, no deben sentir temor o estar nerviosos. Y para ello es muy importante el acompañamiento de su comunidad.

Desde la perspectiva de un joven, el formular la promesa Scout no es simplemente reflexionar sobre si el código de vida le parece razonable o no. Es también una decisión para continuar tomando parte en actividades con los otros jóvenes que ha conocido.

Rogándoles encarecidamente que no se malinterprete esta afirmación, podríamos decir que, hasta que formula su Promesa Scout, el joven es más o menos un “visitante” que está haciendo una “degustación” del Scoutismo “como si fuera un demo de un videojuego” y no puede experimentar aún la totalidad de la riqueza que el Movimiento Scout le puede ofrecer.

Por eso, la presencia prolongada de "visitantes" (i.e. aquéllos que simplemente regresan de vez en cuando para las actividades) es disociador para los jóvenes que están comprometidos con el Movimiento Scout, con los proyectos del grupo y con la vida de grupo.

El formular la promesa es un acto personal de compromiso. La tarea del dirigente, por consiguiente, es animar al joven, pero no forzarlo antes que esté listo para formularla, ni tampoco detener el derecho de formularla, ni tampoco ignorar todos los factores en juego.

Una manera simple de animar a los jóvenes sería proponer varias fechas en un periodo de varios meses.

El dirigente debe buscar que el momento de formulación de la promesa sea significativo para el joven: por ejemplo, una ceremonia pequeña al final de un campamento..

En el posteo próximo analizaremos algunos malentendidos sobre la Ley y la Promesa.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo González Cao

Link nota original, 26 de abril de 2009: http://scouts2012.blogspot.com/2009/04/como-se-vive-la-promesa-en-el-grupo.html

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miércoles, 11 de julio de 2018

La Promesa Scout es un compromiso al cual se adhiere voluntariamente

En una de sus formulaciones originales Baden-Powell propuso como texto de la Promesa Scout: 
“Por mi honor, prometo cumplir con mi deber hacia Dios y mi rey (o la Patria) y ayudar a los demás, en todo momento. Conozco la Ley Scout y la obedeceré.”
Dicha formulación ha ido variando con el paso del tiempo y en cada una de las asociaciones scouts, adaptándose a los intereses y necesidades de los jóvenes y al contexto social en el cual actúa cada organización. 
Al efecto del análisis para este posteo podemos sintetizar que los textos de Promesa Scout más extendidos actualmente contienen en un lenguaje simple y breve una adhesión voluntaria a ciertos principios del Movimiento Scout que podríamos resumir en las siguientes ideas:

  • por mi honor 
  • prometo hacer cuanto de mí dependa para...
  • cumplir mis deberes para... (con Dios, la Patria, con los demás y conmigo mismo), 
  • ayudar al prójimo y 
  • vivir la Ley Scout.

La Promesa Scout es un compromiso voluntario que cada joven decide hacer ante un grupo de pares cuando él o ella eligen formalizar su adhesión al Movimiento. 
Al formular la promesa Scout el joven reconoce que conoce la ley Scout y realiza un compromiso personal de hacer lo mejor que pueda, en cuanto de él dependa, para vivir según este código de vida.
A través de la promesa, el joven acepta la invitación del Movimiento Scout para desarrollarse a través de una decisión voluntaria de vivir la ley Scout y asumir la responsabilidad de esa decisión a través del esfuerzo personal.
El formular la promesa es el primer paso simbólico en el proceso de auto-educación. Formular la promesa no implica que el joven haya demostrado ser un "perfecto" Scout. Es un punto de partida, no la línea de llegada.
El hecho de prometer "hacer todo lo que de mi dependa" se refiere a hacer un esfuerzo personal acorde a la magnitud de la capacidad del joven. 
Desde una perspectiva educativa, el esfuerzo es tan importante como el logro del objetivo. El esfuerzo es personal, y el progreso sólo puede evaluarse en términos de cómo el joven era antes.
Al formular la promesa frente a sus pares, el joven hace público su compromiso. Esto no sólo hace "oficial" su compromiso personal, sino que también simboliza un compromiso social frente a los otros miembros del grupo. Por su presencia, sus compañeros le muestran al grupo que ellos le reciben como un miembro.

La semana próxima profundizamos cómo se vive en el Grupo.

Siempre listo, rodrigo

Rodrigo González Cao

Link nota original, 18 de abril de 2009: http://scouts2012.blogspot.com/2009/04/la-promesa-scout-es-un-compromiso.html

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domingo, 8 de julio de 2018

Bajando la Ley Scout a la vivencia cotidiana en el Grupo Scout...

En los posteos previos hemos intentado explicar que la Ley Scout es simple, que se expresa en términos cotidianos y se refiere, a menudo, a cualidades o acciones, para que cada joven pueda entender lo que significa y pueda hacer lo mejor que pueda para reflejar estos valores en su vida diaria.

Como es un código de vida personal y colectivo, es la base ética y educativa a partir de la cual pensamos y ejecutamos cada actividad del Grupo Scout. Así esa invitación a descubrir los valores en los que se basa el Movimiento Scout se convierte además en marco de acuerdos.

Concretamente, la ley Scout se traduce en las reglas del grupo:

  • los derechos y deberes de cada miembro
  • el compartir las responsabilidades
  • la participación en el proceso de toma de decisiones
  • el manejo de conflictos

Por eso es tan importante que los jóvenes tengan una participación activa en establecer las reglas. Esta participación en la toma de decisiones irá creciendo en forma progresiva, en la medida apropiada a su edad, como veremos más adelante al referirnos a la “Estructura” dentro del elemento del Método que llamamos “programas progresivos y estimulantes de actividades…”.

Participar en la toma de decisiones y desarrollar habilidades de cooperar y liderar es lo que ayuda a comprender la ley Scout y, además es más fácil aceptar, e incluso hacer cumplir, aquellas reglas que uno mismo acordó.

Cuando fuimos presentando los valores de la Ley Scout en los posteos previos mencionamos el “saber obedecer, elegir y actuar con responsabilidad” y, en consecuencia, el asumir las consecuencias de las propias acciones. Por eso, cuando un joven rompe una regla, debe proponérsele que reflexione sobre las consecuencias que puede haber causado. El propósito no es hacer que el joven se sienta terrible sino que remedie la situación, si es posible, y que entienda las consecuencias de sus acciones.

En este sentido, la ley Scout es una herramienta educativa de evaluación, que le puede resultar útil al grupo para acordar lo que resultó bien o mal de las actividades y lo que podría mejorarse. De mi experiencia personal me atrevo a sugerir que, muchas veces, una actividad puede fallar no tanto por la planificación previa, sino por el compromiso puesto en juego por cada uno de los participantes al poner “manos a la obra”.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo González Cao

Link nota original, 12 de abril de 2009: https://scouts2012.blogspot.com/2009/04/como-se-vive-la-ley-en-el-grupo-scout.html

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jueves, 5 de julio de 2018

Un código de vida, tanto personal como colectivo

Hasta aquí pusimos énfasis en el sentido educativo de la Ley Scout y su importancia como eje alrededor del cual giran los demás elementos del Método Scout que desarrollaremos más adelante.
Además de su función pedagógica, la Ley Scout cumple una función ética porque es un código de vida que expresa en un decálogo concreto la propuesta valórica del Movimiento Scout:

  • Es un código personal de vida: Es un código personal de vida que inspira a cada joven a vivir su vida hoy y, además, orienta la dirección de su desarrollo para mañana. Al hacer lo mejor que pueda para vivir la Ley en su vida diaria y, en las nuevas situaciones que enfrenta, avanza en su desarrollo. Como se basa en la propuesta valórica del Movimiento Scout guía el desarrollo del joven hacia  una exploración personal de dichos valores.
  • Es un código colectivo de vida: También es un código colectivo de vida que sirve de base para el funcionamiento de cada una de las unidades del Grupo Scout. Sirve como la regla en la cual se basa el funcionamiento de la sociedad intergeneracional entre jóvenes y adultos. En esa sociedad cada uno tiene los mismos derechos y deberes hacia él y hacia los otros. Si viven la ley, comparten un estilo de vida democrático, respetuoso de cada persona y que promueve un sentido de pertenencia y comunión, solidaridad y cooperación.

Como parte de esa alianza intergeneracional, todos asumen que el código de vida se aplica a los adultos y a los jóvenes por igual. La Ley Scout no son reglas que solamente se aplican a los jóvenes para que "aprendan a respetar reglas". La Ley Scout refleja principios éticos básicos y valores que el Movimiento Scout promueve. 
Si los adultos no testimonian ese código de vida, ¿por qué deberían hacerlo los jóvenes?
Dice B-P en “Guía para el Jefe de Tropa”:
"El muchacho no se gobierna por el NO HAGAS, pero si por el HAZ ESTO. La ley Scout se concibe como una guía para sus acciones, en lugar de como un código para sancionar sus faltas."
En resumen, la Ley Scout es una invitación:

  • Es una invitación a hacer: La ley Scout es una enunciación simple de proposiciones positivas que inspira a cada joven a hacer lo mejor que pueda para llevar a la práctica los valores del Movimiento Scout.
  • Es una invitación a ser: La ley Scout sirve como una referencia en el desarrollo del sistema de valores de cada joven.

Siempre listo, rodrigo

Rodrigo González Cao

Link nota original, 5 de abril de 2009: http://scouts2012.blogspot.com/2009/04/un-codigo-de-vida-personal-y-colectivo.html

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miércoles, 27 de junio de 2018

Un decálogo inspiracional sobre el cual construir el optimismo pedagógico

Hasta aquí hemos repasado las 10 convicciones que integran la Ley, núcleo alrededor del cual “orbitan” los demás elementos del Método Scout.
Como educadores que promovemos la construcción de un mundo mejor debemos ser conscientes de que el drama de nuestro tiempo es la ruptura entre este decálogo de valores que venimos repasando y los mensajes contradictorios que nuestros jóvenes reciben día a día en los medios de comunicación y las redes sociales.
A las familias de nuestros beneficiarios, a cada asociación scout, y a la sociedad en general, hoy les cuesta encontrar caminos atractivos para vivir la ciudadanía activa a partir de estos valores. Y esta dificultad, multiplicada a nivel de nuestras comunidades, nos sitúa cada vez más cerca de la descomposición del tejido social.
Si bien Baden-Powell reescribió, repensó y amplió repetidas veces el texto de la Ley Scout, tenía claro que el eje de su propuesta se basaba en un decálogo de proposiciones positivas, una atractiva invitación a "hacer lo mejor que pueda", en cuanto de mí dependa para:
  • Ser digno de confianza,
  • Ser leal a la Patria, a los padres, a quienes nos lideran y a quienes nosotros lideramos,
  • Ser útil y ayudar a los demás,
  • Ser amigo de todos y hermano de los demás Scouts, sin importar a qué país, clase social, credo o raza pertenezcan,
  • Ser cortés y solidario,
  • Amar y defender nuestra Casa Común y todas las maravillas del mundo que nos rodea,
  • Aprender a obedecer y asumir las consecuencias de las propias decisiones,
  • Vivir con optimismo y enfrentar con una sonrisa toda circunstancia, 
  • Ser austero y respetuoso de los bienes de los demás y,
  • Ser limpio en pensamiento, palabra y obra.
Por esa naturaleza no estática del Código de Honor, la Ley debe ser adaptada en la medida en que el mundo evoluciona y esos cambios siempre deben poner el oído en los intereses y necesidades de los jóvenes y de la sociedad.

Este decálogo es inspiracional y es el andamiaje en el cual se apoya el optimismo pedagógico, proponiendo valores universales e inclusivos: el ser digno de confianza; la lealtad hacia la Patria, la familia y el pequeño grupo; el estar siempre listo; la fraternidad sin prejuicios; el asumir las consecuencias de las propias decisiones; el encarar la vida con optimismo; la austeridad y; la rectitud de acción.

Dejar el mundo un poco mejor significa hoy para el Movimiento Scout asumir esta crisis de valores a partir de la cual se acentúan problemas como la pobreza y la exclusión, la crisis de las familias y las fragmentaciones sociales que potencian el egoísmo individualista y debilitan los vínculos con Dios, con la sociedad, con la familia y hasta consigo mismo.

Sin embargo, como hemos visto, Baden-Powell nos transmite una visión optimista que nos llama a ver en esta crisis una oportunidad para construir un mundo mejor. Por eso, a pesar de encontrarnos en un contexto de descomposición social, nuestros proyectos, empresas, buenas acciones y gestos solidarios pueden ofrecer opciones positivas, una luz entre tanta niebla para enfrentar con una sonrisa cada circunstancia y encarar la vida con optimismo.

La lucha por la vida y la salud, la defensa de la dignidad humana, el acceso a la justicia, el esfuerzo por una alfabetización para todos, la promoción de los vínculos de familia, amistad y afectos, entre otros, son oportunidades para educarnos para la vida y dejar el mundo un poco mejor.

Iremos construyendo ese mundo mejor a medida que nuestras convicciones se transformen en acciones y pasen del terreno de la declamación a la concreción cotidiana de la ciudadanía activa en nuestra comunidad cercana.

Hasta aquí pusimos énfasis en el sentido educativo de la Ley Scout, la semana próxima analizaremos como, además de su función pedagógica, cumple una función ética como código de vida que expresa los Principios del Movimiento Scout.
Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao


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Hacer lo mejor que pueda para... ser puro y llevar una vida sana (II)

En el posteo previo comentamos la idea de ser puro y llevar una vida sana que le propone el Movimiento Scout a los jóvenes en su decálogo de honor de la Ley Scout.
Como mencionamos, tanto en las citas de sus libros como en su último mensaje a los Scouts, Baden-Powell hizo continuamente hincapié en la formación del carácter para ser personas de bien y en llevar una vida sana para no convertirse en una carga para los demás.
A partir de estas convicciones cuando he tratado este último artículo de la Ley Scout con los Caminantes o Rovers en el Grupo, por lo general, surge el tema del SIDA, las relaciones sexuales a edad temprana y más recientemente todas las cuestiones relacionadas con el cercano debato sobre el aborto y la interrupción voluntaria del embarazo.
Soy consciente que en este tema hay mucha tela para cortar y que, a veces, se suscitan encendidas discusiones que no van a la cuestión de fondo en nuestro rol como educadores de esos jóvenes. 
Por un lado tenemos una constante estimulación de los medios de comunicación y las redes sociales y, frente a ello, en el Grupo Scout no podemos meter la cabeza bajo la tierra como el avestruz.
Considero que es más constructivo abordar con madurez la conversación repensando el mensaje original de Baden-Powell en sus libros “Roverismo hacia el éxito”, “Rema tu propia canoa” y “Aventura hacia la edad viril”, el cual podríamos sintetizar en un simple “A-B-C”: 

  • A: Abstinencia, 
  • B: "Bilateralidad" y fidelidad a la pareja y, 
  • C: formación del Carácter.

Si se conversa francamente a partir de las 10 convicciones de la Ley Scout que hemos desarrollado, el ABC puede inducir a los jóvenes a una conducta responsable, sea que deciden ser fieles a una sola pareja (si ya son sexualmente activos) o que resuelvan retrasar el comienzo de sus relaciones sexuales.
Otro tema es cuando es prudente comenzar a trabajar la educación preventiva contra el SIDA y las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) y, en consecuencia, si es conveniente comenzar a tratar esos temas en la Unidad Scout, antes de que muchos de los chicos comiencen la actividad sexual. 
Si bien no hay una regla única sobre el tema (y mucho dependerá del contexto) de mi experiencia personal como dirigente me atrevo a sugerirles que siempre es recomendable, antes de realizar cualquier acción, conversar con la entidad patrocinante y con los padres la manera que se encararán dichas actividades de prevención.
Aunque parezca que es un argumento que se puede exagerar para asustar, parte de la prevención es contar sin miedo lo terrible que son las enfermedades ETS (principalmente el SIDA) para que los jóvenes reflexionen sobre el riesgo de adoptar ciertos comportamientos y motivarlos a cambiar y a asumir criterios de prevención y profilaxis.
Al tratar el tema de las ETS también es importante no estigmatizar a las personas infectadas, en alguna oportunidad nos resultó valiosa la participación del tío de uno de los jóvenes que estaba infectado, su testimonio respecto a cómo adquirió la enfermedad, los cuidados que tenía ahora y cómo llevaba hoy adelante su vida impactó en muchos Rovers.
La diversidad de aristas es múltiple, embarazo adolescente, prevención de enfermedades, fidelidad a la pareja o promiscuidad desenfrenda y, muchas veces, estas conversaciones dispararán hacia otros temas adicionales que los jóvenes viven como tabú y no encuentran el espacio ni el interlocutor para tratarlos.
A veces es difícil iniciar este tema con los jóvenes, en parte porque están cansados de la forma en que se trata en las escuelas (si es que el tema se trata en el establecimiento educativo al cual concurren). 
Por otra parte, si trabajas con menores en situaciones vulnerables, en estos casos siempre es aconsejable conversar con la entidad patrocinante del Grupo o con la asistente social del barrio.

 Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao

Link nota original, 21 de marzo de 2009: http://scouts2012.blogspot.com/2009/03/el-scout-es-puro-y-lleva-una-vida-sana_21.html

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Dilucidando algunos malentendidos sobre la Ley y la Promesa Scout

Pasando en limpio algunos conceptos que venimos trabajando sobre la Ley y la Promesa la primera cuestión que es necesario reiterar es que di...