sábado, 20 de agosto de 2011

La intervención pedagógica del adulto en el Movimiento Scout

El adulto en el Movimiento Scout presenta a los jóvenes actividades que complementan las que ellos han seleccionado democráticamente.
Estas actividades no se agregan por capricho, tienen un sentido, un rumbo. Ese rumbo surge de un plan que se acuerda anualmente en el Consejo de Grupo.
Es imposible hacer una enumeración que agote todas las opciones porque la realidad presenta desafíos que cambian constantemente.
Solamente podemos sugerirte algunos ejemplos que te ayuden a comprender esta tarea del equipo de dirigentes:
  • ¿La sección es nueva o pequeña? En una sección pequeña, que se está armando luego de muchas incorporaciones o pases de rama o recién creada, no es prioritario invertir demasiado tiempo en que funcionen sus componentes, porque se irán consolidando a medida que la sección crece. Pero sí es importante que desde un principio funcione bien el sistema de patrullas, creando una “cultura” que respete la autonomía de los pequeños grupos.
  • ¿La sección es antigua y numerosa? En las secciones grandes es fácil caer en la tentación de funcionar como una “gran patrulla”. Si es así, el sistema de patrullas deberá ser re-instalado progresivamente, porque de si lo queremos hacer de golpe se puede producir un “shock” que amenace su estabilidad. Debemos ser autocríticos y mirar nuestra realidad con honestidad.
  • Adaptar las expectativas a las condiciones reales y concretas (sociales, económicas y culturales) en que actúa el Grupo Scout. No es posible para una sección que funciona en una escuela pública de una población marginal de una ciudad pobre, pretender disponer de locales de patrulla desde el día mismo de su comienzo, no obstante que el local de patrulla sea un elemento esencial de la identidad de la patrulla. Habrá que “diseñar” la forma en que se conquista ese espacio, construir confianzas con la comunidad y, mientras tanto, idear alternativas de transición.
  • Percibir las situaciones sutiles que vinculan unas cosas con otras. Por ejemplo, una vez, los dirigentes de una sección de una parroquia católica reclamaban por la falta de apoyo que recibían del párroco, pero nunca repararon en que muchas de sus excursiones habían sido programadas justamente los días en que esa comunidad celebraba festividades religiosas importantes (como por ejemplo: la pascua o las fiestas patronales).
  • Tener en cuenta las necesidades y poner en marcha estrategias adecuadas (no irnos por las ramas). Sería difícil implementar el sistema de patrullas en un grupo homogéneo de un ambiente social competitivo (por ejemplo: un colegio privado de clase alta de un suburbio rico), si los Guías de Patrullas o Jefes de Equipo, demasiado influidos por ese ambiente de competencia, están ansiosos de resultados y no se toman el tiempo necesario para que su patrulla pueda convertirse en una comunidad de aprendizaje.
  • Definir procesos de aprendizaje de los Guías de Patrulla o Jefes de Equipo, adaptados a su realidad, que les permitan enfrentar y resolver situaciones críticas por ellos mismos. De lo contrario, los dirigentes crearán desde un principio una relación dependiente, en que los adultos hacen las tareas de los jóvenes o “les sacan las papas del fuego” ante la primer pequeña dificultad que surge.
  • Los libros, manuales y cursos no sustituyen la tarea pedagógica del adulto, solamente apoyan con contenidos generales necesarios, pero dichos manuales y cursos no conocen las necesidades particulares de los Guías de Patrulla o Jefes de Equipo de una sección determinada.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao
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