domingo, 22 de abril de 2018

¿Ciudadanía activa o ciudadanía latente?

En las entradas anteriores reflexionamos a partir de la conocida frase "Más Scout, mejores ciudadanos" y que Baden-Powell presentó su libro "Escultismo para muchachos" como un manual para la instrucción en buena ciudadanía.
Si tejemos esas ideas y retomamos la mención de que los jóvenes, a veces, no tienen interés en participar en ciertas actividades, podemos explorar otro concepto: la "ciudadanía latente".
Sin ánimo de construir nuevas categorías, podemos decir que en nuestros Grupos Scouts la ciudadanía latente existe cuando los jóvenes no han encontrado una causa que les motive a impulsar acciones para construir un mundo mejor en nuestra comunidad barrial cercana, están “anestesiados” en su zona de confort, pero aún así conservan una predisposición favorable a la participación.
La ciudadanía latente también se expresa cuando el joven ha participado activamente en el pasado (a lo mejor, en la rama anterior) y ve ya realizado o definitivamente frustrado el objetivo de ese ejercicio puntual de la ciudadanía. Entonces, vuelve a un estado de latencia (actitud comentada por muchos educadores scouts que ven el pase de rama como un cambio que "retrae" a quienes movilizaban a sus pares en la rama anterior). 
Un dirigente amigo los llamaba "los ilustres del rincón", porque quedaban a un margen como espectadores en las Asambleas, cuando meses antes eran los que impulsaban la vida de la rama previa.
Esta desmovilización no es tan grave, ya que habiendo ejercido la ciudadanía en un contexto previo, estos jóvenes pueden volver a motivarse cuando la causa y las condiciones lo induzcan. El problema surge cuando pasa mucho tiempo antes de que vuelva a aparecer un contexto motivante que los haga salir de esa "ciudadanía latente".
Si este lapso se mide en años, las capacidades, hábitos y motivaciones ciudadanos se atrofian. 
Si no emerge nuevamente, la ciudadanía latente difícilmente nacerá en la etapa adulta cuando termine su etapa como beneficiario y elija seguir en el Movimiento Scout como educador o encare otros proyectos en su vida.
Y lo mismo puede pasar con el resto de las cuestiones de su vida cotidiana.
De aquí es tan importante que, como propuesta educativa, incentivemos cotidianamente a los niños, niñas y jóvenes a participar en forma activa y responsable en la vida social de nuestra comunidad cercana, acompañándolos y alentándolos.
Si el Grupo Scout por temor a los "peligros del afuera" se encierra en el caparazón protector de sus cuatro paredes, en su atmósfera controlada en lugar de salir a la periferia, poco a poco, irá transformándose de un actor social en un mero espectador de lo que sucede y, en consecuencia, la misma actitud asumirán los jóvenes que se acercan al Movimiento Scout atraídos por su mensaje de dejar el mundo un poco mejor de cómo lo encontramos.
Y entonces la pregunta que nos debiéramos formular es: ¿qué podemos hacer en nuestro Grupo o Distrito para despertar a los que están "latentes"?
Les dejo la inquietud para que lo conversen, mate de por medio, en un tiempito que se tomen con su Equipo.
Siempre listo, rodrigo 

Rodrigo González Cao

Link nota original, 28 de octubre de 2008: http://scouts2012.blogspot.com.ar/2008/10/la-repentina-ciudadana-latente-en.html

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