jueves, 23 de julio de 2015

CARACTERÍSTICAS PERSONALES Y FUNCIONALES DE UN ANIMADOR TERRITORIAL DE PROGRAMA DE JÓVENES

Como hemos señalado, para desempeñarse como Animador Territorial del Programa de Jóvenes, algunas características son esenciales para esta tarea.
La enunciación que vamos a hacer no es para desalentar a un "candidato" que desee integrarse a este rol, sino para destacar que el Animador Territorial de Programa debe ser alguien preocupado por su desarrollo personal, ya que cuanto más se prepare, mejores frutos dará su trabajo.
Sin agotar todas las características que debiera cultivar un Animador Territorial de Programa nos parece necesario que reúna ciertas características personales y otras funcionales.

Características personales
  • Empatía y flexibilidad
  • Seguridad
  • Escucha activa
  • Creatividad
  • Mirada crítica
  • Autonomía
  • Liderazgo
  • Valores claros
  • Confianza interpersonal
  • Gestión del tiempo
  • Capacidad de decisiones


Características funcionales

  • Gestión de proyectos
  • Gestión de equipos, de personal y de relaciones
  • Programación y presupuesto
  • Organización y control de reuniones y eventos.
  • Habilidades de comunicación
  • Método de evaluación, de control y rendición de cuentas.
  • Conocimiento del Movimiento Scout, de su proyecto educativo
  • Gestión del cambio

La semana próxima intentaremos bosquejar juntos algunos consejos y trucos para quienes empiezan, sin experiencia previa, a desempeñarse como Animadores Territoriales de Programa de Jóvenes.
Siempre listo, rodrigo



Rodrigo González Cao

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viernes, 17 de julio de 2015

SER ANIMADOR TERRITORIAL DE PROGRAMA DE JÓVENES

A principio de año empezamos a realizar los posteos semanales sobre Animación Territorial del Programa de Jóvenes.

Como hemos visto, el trabajo de un educador scout a nivel territorial (sea distrital, zonal o nacional) tiene características específicas, tareas y tiempos distintos y, en general, un acercamiento al Movimiento Scout diferente del que se produce a nivel local en el Grupo Scout.
 
Cuando desarrollamos nuestra tarea en el Grupo Scout, realizamos nuestro trabajo como educadores con jóvenes reales y concretos, historias de vida conocidas, proyectos palpables, logros de desempeño verificables, tiempos de planificación que no van más allá del ciclo de programa.

Pero en la tarea de Animación Territorial es diferente...

Cuando desempeñamos nuestra tarea en el nivel territorial el objeto de trabajo se vuelve lejano y, a veces, poco claro o impreciso, generalmente se planifica para todo el trienio en el cual se desempeñará el equipo territorial y, casi siempre, los dirigentes institucionales culminan su período sin alcanzar a ver los logros por los cuales trabajaron.

Nos parece oportuno a esta altura marcar dichas diferencias, porque frecuentemente sucede que un educador con experiencia, que ha sido exitoso en su trabajo con jóvenes en el Grupo Scout, es convocado a participar de la Animación Territorial del Programa de Jóvenes y, no siempre el que ha tenido buenos resultados en una unidad logra tenerlos al asumir como animador territorial.

Esto es así porque la función de animador territorial no tiene su énfasis en el trabajo directo con jóvenes sino en la interacción con los actores territoriales adultos, los miembros de su propio equipo de animación territorial y los otros dirigentes institucionales del área.

En consecuencia, además de ser necesario reunir un perfil propio del animador territorial, diferente al perfil del educador de un Grupo Scout, también es necesario darle una capacitación adecuada al rol de animación territorial que va a desempeñar.


La semana próxima reseñaremos las características personales y funcionales propias del Animador Territorial de Programa.



Siempre listo, rodrigo

Rodrigo González Cao

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jueves, 9 de julio de 2015

LA ANIMACIÓN TERRITORIAL DE PROGRAMA ES UNA REVOLUCIÓN

Encarar la Animación Territorial del Programa de Jóvenes a partir de los conceptos que venimos expresando en los posteos anteriores implica que asumamos e impulsemos una "revolución" respecto de cómo hacemos algunas cosas.


Sin caer en caricaturas extremas, queremos graficar con un par de ejemplos los paradigmas que muchas veces damos por sentados y mostrar por contraposición el contraste con las actitudes que proponemos:
  • Del valor excluyente del curso y la formación en general como medio de mejoramiento de la calidad del programa de jóvenes,
  • -> A una política integral de Recursos Humanos, a valorar el seguimiento y la animación territorial para mejorar la calidad del programa.

  • Del control centralizado, espasmódico y burocrático,
  • -> A la confianza en los dirigentes y el acompañamiento cercano, oportuno y adecuado

  • De estructuras asociativas rígidas y de compartimientos estancos,
  • -> A estructuras asociativas flexibles, interrelacionadas y acordes a la estrategia.

  • De querer cubrir todos los cargos de la estructura por temor al vacío,
  • -> A aceptar lo valioso de que cada uno tenga "un solo sombrero" y se dedique exclusivamente a dicha tarea.

  • De adecuaciones parciales y ocasionales del programa,
  • -> A un proceso de renovación y actualización permanente y sistemático del programa.

  • De la discusión abstracta sobre textos teóricos de un manual,
  • -> A la evaluación crítica de nuestras prácticas educativas cotidianas.

  • Del aferrarse a las "tradiciones" como seguro de lo que hacemos,
  • -> A promover la innovación como nuestra mejor tradición.

Siempre listo, rodrigo

Rodrigo González Cao

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jueves, 2 de julio de 2015

SORTEANDO ESCOLLOS A TRAVÉS DE LA PARTICIPACIÓN

Ya hemos mencionado previamente que la palabra evaluación suele despertar fuertes inquietudes y resistencias. 

Lamentablemente por su mal uso, a veces, se la percibe más como un instrumento de control y de sanción negativa, que como una herramienta para ayudar a los educadores a mejorar sus prácticas.

Generalmente prefiero señalar actitudes positivas antes que marcar aquellas que son negativas, sin embargo, para que sea gráfico, les propongo estar atentos a algunas tentaciones en las que podemos caer cuando asumimos la animación territorial del programa.

Por eso, al realizar la Animación Territorial del Programa de Jóvenes, hay algunas actitudes autoritarias que debemos evitar: 


  • Encerrarnos en un enfoque meramente normativo o reglamentarista de la evaluación,
  • Ejercer un estilo que se inclina por lo que debe ser y hacerse,
  • No comprender la situación problemática y, en consecuencia no proponer pasos para mejorarla,
  • El no definir claramente cuál es el objeto a evaluar,
  • Adoptar un estilo burocrático,mucho más atento a solicitar y visar papeles que a poner su mirada en las acciones y los procesos,
  • Querer ejercer la tarea de Animadores territoriales con poca capacitación para dicha tarea,
  • No elaborar instrumentos adecuados para obtener información pertinente y,
  • Utilizar la evaluación para responsabilizar por los fracasos a los educadores individualmente.

Y entonces, ¿cómo realizamos la evaluación?

El primer germen, la primera semilla de la evaluación y animación territorial debemos plantarla en cada uno de los Grupos Scouts del área que animaremos.

En los encuentros del equipo territorial, al generar espacios de encuentro entre los Grupos Scouts vecinos, es necesario fomentar que cada uno de los grupos analice críticamente sus propias prácticas.

La evaluación no debe ser algo externo impuesto por las autoridades distritales o zonales, sino que debe nacer de una convicción interna de cada Grupo Scout y ser promovida por el Jefe de Grupo junto a los educadores de las unidades e inclusive los jóvenes representantes del Consejo de Grupo. 

En este proceso de análisis crítico de nuestras propias prácticas es también muy enriquecedor incluir a los padres y madres, a la entidad patrocinante e inclusive a los "antiguos scouts" que nos precedieron en la construcción del Grupo Scout en etapas previas. 

Si fomentamos este tipo de evaluación que estimula la reflexión y el análisis de las propias prácticas educativas seguramente las resistencias y temores iniciales se irán disipando poco a poco.

Como mencionamos la semana pasada, el estilo de evaluación que adoptemos estará directamente relacionado con nuestro estilo de animación territorial, por ello la elección de una evaluación externa, promovida y asumida por los niveles territoriales encargados de supervisión (por ejemplo, desde el distrito hacia el Grupo Scout), no debiera ser nuestra opción inicial, ya que este tipo de evaluación puede ser percibida por los actores territoriales como un control externo, mucho más interesado en fiscalizar que en ayudar.

Por ello, toda evaluación externa debe promover la cultura de la evaluación interna, la cual debe nacer de la convicción y la participación de todos los educadores del territorio que vamos a evaluar.

Pero estas opciones no surgen porque sí, la responsabilidad de promover un proceso de evaluación siempre le corresponde a la instancia de conducción de un nivel determinado.


Siempre listo, rodrigo

Rodrigo González Cao

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