domingo, 4 de octubre de 2009

Las experiencias obtenidas de las actividades son personales

Una misma actividad puede generar diferentes experiencias en cada uno de los jóvenes que participan en ella.
El modo de ser de cada uno y una gran variedad de circunstancias del momento, del entorno y de la historia personal de cada uno condicionan las experiencias que cada joven puede obtener de una misma actividad.
Esto quiere decir que una actividad puede no producir los resultados que soñamos al programarla aunque sigamos paso a paso su ejecución de manera impecable.
Inclusive aunque la actividad a nivel grupal pueda ser considerada exitosa, es posible que para algún joven (o algunos jóvenes) no lo sea.
Lo mismo sucede a la inversa. Es decir, para la mayoria una actividad puede ser evaluada negativamente, pero, aún así, algunos jóvenes pueden rescatar de ella experiencias que los ayuden a lograr sus objetivos de desarrollo personal.
En este punto es importante destacar el rol del dirigente adulto que guía y acompaña a los jóvenes.
Como la experiencia es personal de cada joven, los dirigentes no podemos inducirla, dirigirla hacia determinado resultado ni preverla con precisión.
Nuestra tarea es asegurarnos que las actividades favorezcan experiencias conducentes a la obtención de las conductas previstas en los objetivos.
En resumen, ¿cómo influye que las experiencias sean personales en el programa de actividades y proyectos que llevamos adelante en nuestro Grupo Scout?:
  • El programa debe comprender una gran variedad de actividades y proyectos.
  • Actividades y proyectos no pueden improvisarse.
  • Ambos deben ser seleccionados, preparados, desarrollados y evaluados adecuadamente.
  • No basta realizar actividades ni que éstas sean exitosas.
  • Es necesario además estar atentos a las experiencias personales que obtiene cada joven, lo que se realiza a través del seguimiento de su progresión personal.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao
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