domingo, 20 de junio de 2010

Programas progresivos

En la entrada anterior pusimos el acento en que las actividades variadas deben estar basadas en los intereses de los jóvenes, pero no queremos seguir avanzando sin reflexionar sobre la parte inicial de este elemento del Método Scout: que el programa sea progresivo.
La Carta de los Scouts de Argentina parte de la convicción que toda persona está llamada a ser libre, a desarrollarse plenamente y a ser responsable de su desarrollo.
Entonces, cada actividad que realizamos es un llamado a crecer porque propone un desafío e invita a plantearse metas y compromisos, según la edad, con el fin de desarrollar la vocación personal.
El proponerse objetivos personales a lograr, motiva al joven a esforzarse por alcanzar un conjunto de conductas deseables.
Estas conductas están pensadas para orientar el crecimiento hacia un perfil final deseado que se espera que logren alrededor de los 21 años.
Esos objetivos comprenden todos los aspectos de la personalidad, y para facilitar su trabajo se los agrupa en 6 áreas de crecimiento: corporalidad, creatividad, carácter, afectividad, sociabilidad y espiritualidad.
De acuerdo al principio de aprendizaje por la acción, que ya hemos analizado, para lograr los objetivos los jóvenes realizan actividades, que son propuestas y elegidas por ellos mismos en base a sus intereses, y que desarrollan y evalúan con el apoyo de los dirigentes.
Las actividades permiten que los jóvenes tengan experiencias personales que contribuyen a incorporar en su comportamiento las conductas deseables propuestas por los objetivos.
De esta manera, las actividades cubren campos de acción muy diversos cuyo único denominador común es que son atrayentes para los jóvenes porque ellos mismos las eligen.
La tarea del dirigente es convertir esa actividad en una experiencia de aprendizaje.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao
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