sábado, 25 de septiembre de 2010

¿Recibir pasivamente una instrucción estandarizada o aprender haciendo?

Baden-Powell señala que el Movimiento Scout alienta a los jóvenes a aprender por sí mismos en lugar de recibir pasivamente una instrucción estandarizada.
Por eso es importante comprender la ayuda que implica para cada joven fijarse los propios objetivos de su progresión personal.
Estos objetivos han de ser cada vez más personales a medida que el joven crece en edad.
Los jóvenes al unirse al Movimiento no sólo participan en actividades interesantes, sino que también encuentran respuestas a sus necesidades y aspiraciones.
Si una asociación no es capaz de atraer a los jóvenes y la mayor parte de su membresía la componen los menores de 14 años, es una señal de que su programa fue diseñado únicamente por los adultos, sin tener en cuenta las aspiraciones de los “jóvenes”.
El mundo de los jóvenes tiene dinamismo propio, centrándose en diversos y siempre cambiantes intereses.
Por esta razón, un programa real no puede ser definido de una vez para siempre.
La Política Mundial de Programa establece que cada asociación scout nacional no sólo es libre de desarrollar sus propias actividades, métodos y objetivos educativos, sino que también debe revisar periódicamente su programa cada cinco o diez años, con el fin de adaptarlo a la evolución del mundo de los jóvenes y de la sociedad en su conjunto.

La semana próxima analizaremos cuales son los elementos invariables del Programa del Movimiento Scout y cuales van cambiando cada tanto dando al Scoutismo su maravillosa capacidad de adaptarse a una gran diversidad de culturas.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

sábado, 18 de septiembre de 2010

Una metodología, entre tantas, para actualizar el programa

Existen múltiples metodologías para actualizar el Programa del Movimiento Scout.
En las entradas anteriores hemos mencionado además que el Programa de Jóvenes que conocemos hoy surge de una construcción progresiva que se inicia en Mafeking, se alimenta de Brownsea y de otras experiencias de esa misma época como los “Woodcraft Indians” de Ernest Thompson Seton y continúa su evolución a lo largo de las siguientes décadas.
Por último señalamos que hace veinte años la 32 ª Conferencia Scout Mundial adoptó una Política Mundial de Programa, basado en la idea de que el programa de jóvenes no es algo que se defina de una vez para siempre, sino que debe adaptarse a las necesidades y aspiraciones de los jóvenes de cada generación y en cada país.
Esta definición tiene la ventaja de hacer hincapié en que todo lo que hacen los jóvenes en el Movimiento tiene que basarse en las necesidades y aspiraciones de los jóvenes y, a la vez, debe estar orientado hacia el propósito y los principios del Movimiento Scout y, por último, ejecutado incluyendo los elementos del método Scout.
El otro elemento clave en la Política Mundial es que se refiere a un programa "por" los jóvenes, a diferencia de un programa "para" los jóvenes.
Esto significa que es un programa desarrollado a partir de las aspiraciones de los jóvenes, y con su participación, ya que son los principales agentes de su propio desarrollo.
Esto no significa, sin embargo, el rechazo de una presencia estimulante y educativa de los dirigentes adultos.
Cuando Baden-Powell visitó Argentina y Chile en 1909, en un improvisado discurso en el Instituto Nacional de Chile, describió su concepto de educación con la imagen de la carnada que el pescador pone al final de su gancho (por ejemplo, un gusano o un insecto), la cual no tiene nada que ver con lo que le gustaría comer al pescador, sino que, por el contrario, corresponde al gusto de los peces.
Es decir, los jóvenes no se van a acercar al Movimiento porque están interesados en el desarrollo armónico de su personalidad, sino que se convierten en Scouts porque se les ofrece la oportunidad de participar en actividades atrayentes.
Sin embargo, nosotros como dirigentes sabemos que una actividad tiene que ser algo más que atrayente para que sea educativa.
Por ejemplo, que ayude a los jóvenes a adquirir las habilidades que necesitan para desarrollarse.
El papel del adulto es canalizar la motivación de cada joven y su entusiasmo en un proceso educativo natural.
Por eso, promovemos que el programa se base en objetivos educativos.
Un programa que sólo propone actividades sin destacar los objetivos educativos que subyacen a estas actividades corre riesgo de caer en la trampa del "activismo": las actividades se repiten de forma pasiva y su calidad disminuye gradualmente.
En síntesis, cuando un programa no está orientado a objetivos es difícil percibir hacia dónde va y también será complejo adaptarse a las nuevas necesidades, convirtiéndose en obsoleto con el tiempo.
La semana próxima profundizaremos un poco más el rol protagónico de los jóvenes en el programa del Movimiento Scout.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

viernes, 10 de septiembre de 2010

La implementación del programa en el patio de Grupo

La implementación del Programa del Movimiento Scout en el patio de grupo, muchas veces, es tironeada por los peligros que puede acarrear resaltar un extremo u otro del juego dialéctico referido en las entradas de las semanas previas.
No por nada, hubo presión sobre el movimiento en algún momento, para destacar los rasgos más opresivos, conservadores y aristocráticos.
En sus libros Baden-Powell presenta una caricatura grotesca de lo que llama “militarización” del método y su crítica de esos campamentos donde todo estaba armado por los adultos en cuadriculas “uniformes”, donde se eliminaba la originalidad personal de los jóvenes.
En el Jamboree Mundial de 1998 vimos con asombro como algunas Asociaciones Scouts Nacionales del norte de nuestro continente organizaban así sus sectores de acampe.
Sin embargo, ningún extremo es bueno y, aplicar la “pedagogía democrática”, no es erradicar el “enseñar y aprender” (no confundir con el binomio “enseñanza-aprendizaje”) y reemplazarlo solamente por “aprender a aprender” porque el aprender siempre es personal y no puede estar “dirigido” desde afuera.
Por eso insistimos tanto con el rol del adulto, ese “lugar dialéctico” del otro que enseña, donde no solamente el adulto ocupa un lugar, sino también el joven. En este sentido el enseñar es generar situaciones de aprendizaje.
Acotarse a propuestas rígidas que limitan la posibilidad real de explorar por parte del joven y ahogan la creatividad va contra la propuesta original de Baden-Powell que promueve un rol activo del joven en su auto-formación.
Extremar el rol del dirigente o el valor de ciertos contenidos por encima del aprender haciendo es un riesgo de implementación al que también debemos estar atentos.
Otro riesgo de la implementación del programa es ser extremista al priorizar al otro en el binomio, sea magnificando el peso del dirigente o, en el otro extremo, el desdibujar el rol del otro dentro del método y del “contenido”. No contenido entendido solamente como contenido teórico a ser aprendido, sino como propuesta en sentido amplio. ¿Escucharon alguna vez que los rovers se manejan solos?
La semana próxima empezaremos a analizar las diferentes metodologías para actualizar el Programa del Movimiento Scout.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao

viernes, 3 de septiembre de 2010

El Desarrollo del Programa a nivel nacional

La Política Mundial de Programa está basada en la necesidad de coordinar la actualización del Programa de Jóvenes como un proceso progresivo de adaptación y cambio (evolución), en lugar de la introducción de cambios “revolucionarios", como sucedió en la asociación scout del Reino Unido, entre otras, a fines de los años sesenta -busca en Wikipedia "El informe de avance de los Jefes Scouts (1966)"-.
La Política Mundial de Programa señala las muestras de un alejamiento de la misión del Movimiento Scout que se dan en algunos países:
  • El definirse como un movimiento de educación no formal pero solamente utilizar métodos recreativos, fallando en alcanzar su objetivo.
  • Pretender preparar la persona para que aporte una contribución positiva a la sociedad sin ofrecer posibilidades concretas de relacionarse con las realidades sociales en la propuesta de actividades y servicios.
  • Definirse como un movimiento para los jóvenes de todas las edades, particularmente adaptado a los adolescentes, pero volcar sus esfuerzos a las ramas menores y crear opciones pre-lobatos.
Además de estas observaciones, la Política Mundial de Programa considera necesario establecer una estructura de soporte y animación territorial y la asignación de recursos humanos y económicos suficientes para poder apoyar la implementación adecuada en los grupos.

La semana próxima nos dedicaremos a la implementación del Programa del Movimiento Scout en el patio de grupo.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao