viernes, 25 de febrero de 2011

La tentación de cambiar marcos simbólicos al transitar actualizaciones del Programa de Jóvenes del Movimiento Scout

Cuando una asociación Scout transita una actualización del programa es frecuente que surja la cuestión de analizar si el marco simbólico de una rama posee relevancia educativa actualmente.

En primer lugar, el trabajo implica ir más allá de elegir una nueva fábula infantil, dando nombres simbólicos a lugares de reunión, equipos o actividades.

También va más allá de simplemente sustituir el "Libro de las Tierras Vírgenes” por "La Guerra de las Galaxias" creyendo que con eso se "moderniza" el programa de jóvenes.

Como ya hemos analizado, el propósito de un marco simbólico no es mantener a los jóvenes en un mundo artificial simulado.

Simplemente es una herramienta educativa que busca ayudar a enriquecer la vida cotidiana de los jóvenes, resolver las dificultades que a diario enfrentan y, crecer hacia nuevas etapas de desarrollo. Por consiguiente, lo que debe considerarse es que el marco simbólico debe evolucionar gradualmente, como lo hacen los jóvenes, yendo desde un mundo de simulación a una escena más realista.

¿Cómo el marco simbólico promueve que el joven sea protagonista de su propio desarrollo?:

El deseo de ser como los personajes del marco simbólico, y el hecho de haber desarrollado la autoestima como resultado de él, puede estimular, por ejemplo, a los jóvenes a superar un desafío físico o cuidar mejor de su salud.

También puede contribuir al desarrollo social cuando todos los jóvenes se identifican con el estilo de vida contenido en el marco simbólico y sus elementos como "el mayor protege al menor" o "el lobato escucha y sigue al Viejo Lobo y no se escucha a sí mismo".

Por otra parte, un marco simbólico puede abrir el camino al desarrollo espiritual dado que se basa en los valores contenidos en los principios de Movimiento Scout.

También puede estimular a los jóvenes a explorar y examinarse a sí mismos, sus relaciones y su vida en general, yendo más allá de lo material, de la vida cotidiana, transformando, durante un tiempo, lo ordinario en extraordinario, lo imposible en lo posible, lo inobservable en lo que puede sentirse intuitivamente.

Cuando se transita un proceso de actualización del programa, antes de sucumbir a la tentación de reemplazar el "viejo" marco simbólico por uno "nuevo", es conveniente plantearse cómo lograr que impulse a los jóvenes a ser protagonistas de su propio desarrollo.

Siempre listo, rodrigo

Rodrigo Gonzalez Cao

Publicar un comentario