sábado, 16 de julio de 2011

Saber sintonizar el ritmo personal de aprendizaje de cada joven

Hemos visto previamente que los Objetivos educativos del Movimiento Scout se llevan a la práctica a través de actividades.
Esas actividades son seleccionadas, ejecutadas y evaluadas por los mismos jóvenes a través de procesos democráticos basados en sus centros de interés.
En su vida cotidiana los jóvenes sufren una intensa presión por parte del sistema escolar para asegurarse que alcancen un nivel básico de conocimientos o de habilidades profesionales que se suponen útiles para el futuro mercado laboral.
Asimismo, los ritmos personales de aprendizaje no son tenidos en cuenta debido al plazo que fijan las fechas de exámenes y, mientras, aprobar un examen puede sentirse como un logro, dependiendo de cómo le va a sus compañeros y cuántos obtienen calificaciones mejor o peor que él.
Esta situación agobiante algunos jóvenes la sobrellevan, algunos se esfuerzan mucho y otros caen en un círculo vicioso donde la falta de motivación interna y el miedo al fracaso se imponen, aumentando las oportunidades de sentir que no se logró nada.
Paradójicamente, la reacción de muchos padres a los bajos logros escolares es, a menudo, limitar las actividades fuera de casa creyendo sinceramente que así el joven tendrá más tiempo para las tareas de la escuela.
El Movimiento Scout propone algo diferente: seguir sus intereses, descubrir sus talentos y, principalmente, valorar los pequeños logros en una atmósfera no competitiva.
Está de más aclarar que el Movimiento Scout no se dedica específicamente a los jóvenes con dificultades en la escuela. Simplemente propone a los jóvenes una manera de ensanchar sus horizontes, desarrollarse en formas que la escuela raramente ofrece y tener una oportunidad - cada uno en su medida - de destacarse a través del logro de sus propios intereses y objetivos.

Siempre listo, rodrigo
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Rodrigo Gonzalez Cao
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