viernes, 14 de octubre de 2011

Volviendo a las fuentes


Cuando decimos que, en el Movimiento Scout, el espacio privilegiado para el juego es la naturaleza nos estamos refiriendo al ambiente natural (los bosques, las llanuras, el mar, las montañas) en contraposición con los ambientes artificialmente creados (el patio embaldosado de la escuela, los campings de cemento y las “plazas secas” de las ciudades).

El Movimiento Scout privilegia el contacto con la naturaleza porque:
  • Contribuye al desarrollo equilibrado del joven en todas las áreas de crecimiento;
  • Proporciona un escenario ideal para aplicar el Método Scout plenamente.


Hoy los jóvenes crecen en un mundo en el cual es difícil distinguir entre lo esencial y lo superfluo, entre lo urgente y lo que puede esperar, entre lo auténtico y lo superficial. 
Para abreviar, cada vez se desdibuja más el límite entre la realidad y la ilusión.

Desde una perspectiva pedagógica integral el contacto con la naturaleza ayuda al joven a volver a lo esencial y real.

Robert Baden-Powell, fundador del Movimiento Scout, señalaba que en el campamento el joven se encuentra cara a cara con la bravura de la naturaleza y "aprende haciendo" a sobrellevar un temporal que inunda la carpa o a cocinar cuando se le mojan los fósforos.

Descubrir que la "tecnología" no puede resolverlo todo y que hay fuerzas que nos hacen sentir pequeños e indefensos, también puede ser oportunidad para una reflexión espiritual sobre lo trascendente.

En medio del campo, alejado varios kilómetros del camino más cercano, sin señal de teléfono, el joven está obligado a enfrentar la realidad y valerse por sí mismo junto a su pequeño grupo de pares.

El conectarse con las cosas simples de la vida (el sentir el calor del sol de la mañana en la cara, quedarse horas mirando las estrellas por la noche, el nadar en un arroyo) puede hacer que el juego electrónico más sofisticado quede en un segundo plano durante un campamento.

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao
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