domingo, 27 de noviembre de 2011

La dimensión espiritual en el Movimiento Scout


Desde sus inicios el Movimiento Scout apoya el desarrollo de la dimensión espiritual de los jóvenes aunque el mundo religioso y social de hoy es muy diferente al de Baden-Powell en 1907. 
En reiteradas ocasiones hemos reafirmado que los “Deberes para con Dios” en el texto de la Ley y la Promesa Scout no son una simple enunciación para quedar bien, sino un eje de la pedagogía scout. Todos hemos escuchado que para B-P, la religión no era un elemento cualquiera del Programa Scout sino que formaba parte de sus fundamentos. 
Históricamente, en la Conferencia Scout Mundial de 1924 se estableció que: 
“El Movimiento Scout no quiere debilitar sino, por el contrario, reforzar las creencias religiosas de cada uno de sus miembros. La Ley Scout le exige practicar fiel y sinceramente su religión.” 
Al conversar del tema con gente que conoce superficialmente a los Scouts muchas veces he debido aclarar que, si bien existen asociaciones homogéneas en lo religioso, la norma general es que el Movimiento Scout reúne a personas de diferentes religiones. 
Ahora bien, tanto que una asociación sea confesional de una religión en particular, como que sea pluriconfesional, siempre debe tenerse presente la dimensión espiritual como uno de los elementos fundamentales. 
Los que hemos tenido la bendición de participar de algún evento regional o mundial, como un Jamboree o un Moot, hemos podido descubrir la riqueza de la diversidad religiosa y el consecuente reflejo de situaciones concretas en las que dicha vivencia espiritual se enraíza en todo el mundo.
Como veíamos en la entrada previa, B-P valoraba fuertemente a la naturaleza como herramienta para el desarrollo espiritual. 
Los jóvenes necesitan adquirir competencias en el ámbito de la dimensión espiritual, de la misma manera que tienen la necesidad de desarrollar la inteligencia emocional, las capacidades de coordinación física y las competencias sociales. 
El Movimiento Scout ofrece actividades para dar sentido a las experiencias espirituales, analizarlas y e interiorizarlas invitando a cada joven a “explorar lo invisible”.
Los invito a intentar comprender juntos cómo la aplicación del Método Scout puede ayudar a los jóvenes a desarrollar esas competencias. 

Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao


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