viernes, 30 de marzo de 2012

Explorar lo invisible es también una actividad scout (2)

La animación espiritual de las actividades no es algo que solamente se pueda hacer en los Grupos Homogéneos Religiosos.
Sin embargo, es cierto que la complejidad del tema y los esfuerzos que demanda de los dirigentes puede requerir de una ayuda en los Grupos Heterogéneos en lo Religioso.
Más allá de ello, como hemos visto, la animación espiritual integra la propuesta educativa del Movimiento Scout tanto como la pertenencia a pequeños grupos o el aprender haciendo.
El Método Scout nos propone una pedagogía basada en el "aprender haciendo" y, entonces cada actividad es una oportunidad para adquirir competencias (actitudes, conocimientos y habilidades útiles para la vida).
Por eso, para aprender haciendo, nuestra planificación no puede acotarse a una actividad detrás de otra sin espacio para la reflexión y la oración porque podemos caer en un hacer por hacer vacío de sentido.
Es decir, en correr de acá para allá sin detenernos a pensar, reflexionar, criticar, evaluar y orar.
 Al igual que proponer, elegir y ejecutar las actividades, también debe ser parte del "proceso educativo" el pensar, reflexionar, criticar, evaluar y orar.
Esto requiere siempre un equilibrio, porque tampoco logra su cometido el reflexionar "en el aire" sin que haya una acción previa sobre la cual hacer la reflexión.
Por eso, porque están tan unidas, decimos que la acción y la reflexión son dos momentos del mismo proceso educativo.
El hecho educativo solamente se completa con la reflexión porque nos permite ir progresivamente tomando conciencia de nuestra relación con nosotros mismos, con los demás y el mundo y, a través de ello con Dios a la luz de los valores que compartimos.
Esto se da por igual en todos los Grupos Scouts.
En los Grupos Heterogéneos religiosos la diversidad de confesiones de los jóvenes que componen el pequeño grupo es una riqueza extra que los dirigentes no podemos desperdiciar.
La animación espiritual comienza desde los valores que todos compartimos, los que están expresados en la Ley y la Promesa Scout.
La recuperación de la experiencia vivida se apoya en la reflexión sobre nuestras acciones y nuestros gestos a la luz de los valores de la Ley y la Promesa Scout.
No alcanza con las palabras y los discursos porque vivir los valores de la Ley Scout va mucho más lejos que hablar de la Ley Scout.
La reflexión se debe fundar en la acción, en nuestros proyectos, nuestras aventuras y nuestros servicios.
Si logramos ésto nuestras actividades serán realmente educativas, transformadoras y liberadoras como nos propone el Proyecto Educativo.
Los dirigentes no podemos desentendernos de la animación espiritual.
Siempre listo, rodrigo
Rodrigo Gonzalez Cao
Más material sobre el Programa de Jóvenes en el Movimiento Scout:


Publicar un comentario