viernes, 15 de marzo de 2013

Calipso y la búsqueda de afecto de los jóvenes


De todos los escollos que se le fueron apareciendo en su viaje, el que más demoró a Ulises fue el “atolondramiento” con la ninfa Calipso.
Nadie discute que Ulises amaba a su esposa Penélope y quería volver a Ítaca para encontrarse con ella, pero en el viaje se “distrae” en los brazos de Calipso.

El deseo, difícil de controlar, de vivir satisfacciones inmediatas le gana a su proyecto de regreso.
Pero Ulises no se siente culpable, su coartada es que Calipso con sus poderes lo tiene “atontado”, así que sintiéndose más víctima que culpable, asume el carpe diem, es decir, “relajate y gozá”.

¿Algo parecido sufren los jóvenes cuando buscan comprensión, afecto o ser aceptados?
Lo emocional pesa más que la razón y el ser querido por el otro obnubila a las decisiones de tipo racional.

¿Puede el dirigente scout (o cualquier otro adulto) decirle que tenga cuidado con sus enamoramientos para no herir los sentimientos del otro?

El plantearlo crudamente puede ser respondido en silencio con una mirada socarrona que diga: “No seas pájaro de mal agüero, dejame disfrutar ahora de Calipso, que Penélope me va a esperar tejiendo una bufanda”

Para evitar malos entendidos, es preciso aclarar que Calipso es mucho más que las relaciones amorosas pasajeras.
También puede serlo la “tribu” que frecuenta, un poco de identificación, un poco de aceptación, y en el interín aparecen las "pruebas de fidelidad": el abuso de alcohol, alguna travesura para probar la pertenencia al grupo, el sufrir algún abuso de la policía como respuesta... ¿Por qué, si era un pibe “sano”?

No nos rompamos la cabeza buscando explicaciones racionales, ni tampoco queramos sermonear, el joven necesita estar con otros pares, sentirse contenido por la masa, "ser del palo", "estar todos en la misma", seguir en los brazos de Calipso.
El desafío del Movimiento Scout es ofrecer una propuesta superadora de esta superficialidad, no el recrear un estado de “Peter Pan” en la “atmósfera controlada” del Grupo Scout.


Siempre listo, rodrigo
Rodrigo González Cao
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