jueves, 6 de agosto de 2015

PLANIFICAR LA TAREA Y LUEGO SEGUIR ESE PLAN

La semana pasada nos enfocamos en las tareas previas a reunir el equipo y organizarlo.

Tanto o más importante es no perder tiempo en improvisaciones, marchas y contramarchas que desgastan las relaciones con los actores del territorio que animaremos y generan resistencias y predisposiciones negativas.

Aunque a veces nos parezca presuntuoso hacer planes a largo plazo y tengamos tendencia a "meter manos a la obra" de manera rápida e inmediata, el tiempo dedicado a la planificación siempre va a resultar una buena inversión que nos permitirá ganar tiempo y economizar recursos.


Como aclaramos previamente, mencionaremos algunas recomendaciones que recolectamos de la experiencia de otros animadores territoriales de programa que desempeñaron este rol, por lo tanto, insistimos en que no sean reproducidas acríticamente como si fueran recetas mágicas, sino que se interpreten como "ideas disparadoras" a tener en cuenta.

  • Pensá en grande, volá alto: prepará planes amplios e imaginá tu tarea de animación territorial del programa en el marco de la organización scout nacional, trascendiendo los límites de tu territorio. Cuando bosquejes el Plan de trabajo, investigá, averiguá, consultá, conocé las tendencias y hacia donde van las planes del resto de la asociación scout en la cual participas.
  • Planteate horizontes optimistas y metas a corto, mediano y largo plazo: si bien el plan debe ser realista y posible de cumplir, no te limites al plantear metas. Asimismo, imaginá diferentes horizontes a largo, mediano y corto plazo y cómo las etapas se encadenan entre ellas.
  • Expresá los objetivos de manera simple y clara: al definir los objetivos hacerlo pensando en cómo se van a medir los resultados y la eficacia del esfuerzo.
  • Al igual que en una caminata de largo aliento, proponte hitos relevantes y revisalos sistemática y periódicamente: la mejor manera para corregir el rumbo y hacer los ajustes o cambios a tiempo es definir hitos y momentos de evaluación en los cuales verificar si las metas y horizontes planeados se van alcanzando.
  • No te guardes nada, blanqueá tus proyectos e intenciones abiertamente: la mejor manera de sortear las resistencias y sumar acompañamientos es informar a los actores del territorio sobre nuestros planes. Si las intenciones planteadas son claras y mostramos todas las cartas sobre la mesa, los demás comprenderán lo que queremos conseguir.

La semana próxima compartiremos algunos consejos sobre cómo mantener los canales de comunicación abiertos.
Siempre listo, rodrigo


Rodrigo González Cao

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