viernes, 27 de noviembre de 2015

Dificultad 6: Tres tareas estereotipadas

Presentamos a continuación tres actividades que surgen como tareas típicas de los animadores territoriales, y que se estereotipan a partir de su repetición frecuente, sin un análisis crítico sobre su pertinencia y eficacia. Ellas son:


(1) Visitar grupos
Si bien nadie duda de la necesidad de tomar contacto con lo que está pasando en los grupos, la visita suele volverse una mera formalidad cuando:
+ Se realiza sin una planificación adecuada (al animador territorial viene cada tanto, sin un objetivo claro y conocido por todos),
+ Se desconoce una metodología de intervención y de observación que le brinde al animador territorial las herramientas para su trabajo específico.
+ El animador territorial carece de tiempo para realizar un acompañamiento sostenido y eficaz, por ejemplo: para dar una ayuda significativa a una unidad, debiera trabajar al menos dos meses con el equipo de educadores de una sección, pero no tiene tiempo, con quien queda su propia unidad, qué hace con los módulos que se comprometió a dar, etc.
+ Existe una modalidad de la observación excesivamente administrativa, caracterizada por el visado de los registros de asistencia y de planificación de actividades. Si bien reconocemos la utilidad de reunir este tipo de información, cuando ocurre sin un objetivo claro, estas prácticas son más parecidas a un ejercicio administrativo que a una acción efectiva de supervisión y acompañamiento.


(2) Organizar eventos

Los distritos y las zonas tienden mucho más a producir un calendario de actividades típicas y tradicionales, que uno que dé respuestas a una estrategia de mejoramiento de la calidad del programa, que considere las demandas y necesidades de los jóvenes que integran el área territorial.
Los eventos distritales y zonales se relacionan más con actividades tradicionales que el territorio debe proveer cada año, que con una forma de intervención privilegiada para el cambio y mejoramiento de la calidad del programa de jóvenes. Es así que, año tras año, los eventos se repiten en fechas similares, con nombres y estilos muy parecidos, esta situación es semejante al de una unidad con excesivas actividades fijas.
Existe poca conciencia por parte de los distritos y zonas, de su responsabilidad de brindar actividades de una calidad tal, que aporten un plus al programa realizado por cada uno de los grupos semanalmente.Esto ocurre, porque en muchos casos, el diseño y organización de estos eventos recae también sobre los mismos educadores de las unidades.
Si bien nadie duda que la participación de todos los educadores en el proceso de diseño y organización de un evento contribuirá a mejorar la calidad del mismo y creará una atmósfera de compromiso con la tarea, es responsabilidad de la estructura de animación territorial liderar este proceso, haciéndose responsable no sólo de la calidad del evento que se produzca, sino además de aprovechar el proceso como una oportunidad de capacitación y crecimiento para los educadores de las unidades que participen del mismo.

 

(3) Participar de reuniones:


Los distritos y zonas proponen un modelo de reunión centrado en brindar información, organizar eventos y evaluar, pero en muy pocos casos se exploran otros motivos y formatos de reunión.

No son usuales los ateneos o foros para discutir y buscar soluciones a problemáticas comunes, o la presentación de actividades ejemplares llevadas a cabo por las unidades o la promoción de actividades que favorezcan el crecimiento personal de los educadores - conciertos, cine debate, muestras de arte, etc.

En general, no se percibe la necesidad de brindar oportunidades para el crecimiento personal de los educadores,más allá de los contenidos formales previstos en los cursos de formación, los que a menudo son vistos más como una obligación que como una oportunidad.



Siempre listo, rodrigo

Rodrigo González Cao
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